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Cuando esperamos algo con muchas ganas, una cita amorosa, por ejemplo, el tiempo parece ir tediosamente lento. Y cuando la situación anhelada llega, las horas se pasan en un suspiro. Algo parecido ocurre con la percepción del tiempo a medida que crecemos: en la niñez el reloj parece muy lento pero cumplidos los cincuenta se acelera. ¿Por qué la estimación del tiempo cambia con la situación, la etapa de la vida o incluso en algunas patologías como el párkinson?

Todos estos ejemplos apuntan en la misma dirección, como recoge una investigación publicada en la revista «Science», que señala como responsable a la dopamina, el neurotransmisor implicado en el amor, la recompensa, la motivación y el movimiento, entre otras funciones. La idea no es nueva.

La vieja hipótesis del «reloj de dopamina» dejaba en manos de esta sustancia la medida del tiempo «subjetivo» o psicológico, como el que se estima durante una espera. La capacidad de medir con precisión esos periodos depende de factores como la motivación, la atención y las emociones, como ilustran los ejemplos previos.

Sin embargo, a diferencia de la visión o audición, el juicio sobre el tiempo no está ligado a ningún órgano de los sentidos. Pero su estimación es crucial para la supervivencia en todas las especies. Desde un animal que busca comida en terreno abierto a merced de sus depredadores, a nuestra vida en la urbe, para decidir cruzar o no una carretera ante la proximidad de un vehículo.

Se sospechaba que las neuronas que producen dopamina, localizadas en el cerebro medio o mesencéfalo, tenían un papel importante como reguladoras de este reloj interno, pero faltaba encontrar la relación directa entre las señales transmitidas por esas neuronas y el paso del tiempo. Para rellenar ese hueco, neurocientíficos del Centro Champalimaud para lo Desconocido (Lisboa) miraron la actividad de estas neuronas en ratones adiestrados para calcular si un intervalo entre dos señales acústicas era más corto o más largo que un segundo y medio. Por raro que parezca, después de meses de entrenamiento, los ratones eran muy competentes para estimarlo.

Paralelamente, se midió la actividad de las neuronas dopaminérgicas y vieron que su activación o inhibición transitoria podía frenar o acelerar la estimación del tiempo. Si las estimulaban para producir más dopamina, los ratones tendían a subestimar el tiempo, y si las silenciaban, tendían a sobreestimarlo. «Esto, junto con las señales de origen natural que observamos en el experimento previo, demuestra que la actividad de estas neuronas es suficiente para alterar la percepción del paso del tiempo», explican los investigadores.

¿Se puede extrapolar este resultado a los humanos? Es posible, pero el problema, advierten los investigadores, es que lo observado en ratones «no puede decirse que sea una percepción, ya que los animales no pueden expresar lo que sentían». Sin embargo, apuntan a dos hechos que podrían corroborarlo. El primero, «la capacidad de los jóvenes amantes, con su cerebro inundado de dopamina, para permanecer despiertos toda la noche hablando, sin notar el paso del tiempo». Y el segundo, algo más científico, la estimación del tiempo mucho más lenta en las personas con párkinson, una enfermedad en la que hay un déficit precisamente de dopamina. 



ABC
  • En este período de tiempo el Sol incrementará 100 veces su tamaño y se convertirá en un infernal gigante rojo que destruirá Mercurio y Venus.
  • El Sol acabará con la vida en la Tierra pero ¿el núcleo rocoso de la Tierra resistirá a esta fase en la que el Sol se convertirá en el gigante rojo y continuará orbitando?

El Sol pudo sembrar de vida la Tierra, según los últimos estudios de la NASA, pero no menos cierto es que acabará con cualquier forma de vida en ella. Otra cosa es que destruya de forma completa al planeta.



"Dentro de 5.000 millones de años, el Sol se habrá convertido en una estrella gigante roja, más de cien veces más grande que su tamaño actual", dice el profesor Leen Decin, del Instituto KU Leuven de Astronomía.

"También experimentará una pérdida de masa intensa a través de un viento estelar muy fuerte. El producto natural de su evolución, a 7.000 millones de años vista, será una pequeña estrella enana blanca. Será del tamaño de la Tierra, pero mucho más pesado: una cuchara de té de materia de enana blanca pesa unas 5 toneladas", según un comunicado. El futuro de la Tierra llegado este momento en el que el sol sea un gigante rojo, es más que incierto.


Utilizando el radiotelescopio más potente del mundo, un equipo internacional de astrónomos se ha propuesto buscar respuestas al destino natural de nuestro planeta.    Esta metamorfosis tendrá un impacto dramático en los planetas de nuestro Sistema Solar.

Mercurio y Venus, por ejemplo, serán envueltos por la estrella gigante y destruidos. "Pero el destino de la Tierra todavía es incierto. Ya sabemos que nuestro Sol será más grande y brillante, por lo que probablemente destruirá cualquier forma de vida en nuestro planeta, pero ¿el núcleo rocoso de la Tierra sobrevivirá a esta fase en la que el Sol se convertirá en el gigante rojo y continuará orbitando?".

Para responder a esta pregunta, un equipo internacional de astrónomos observó la estrella evolucionada L2 Puppis. Esta estrella está a 208 años luz de distancia de la Tierra. Los investigadores utilizaron el radiotelescopio ALMA, que consta de 66 antenas de radio individuales que forman un gigantesco telescopio virtual de 16 kilómetros de diámetro.


"Descubrimos que L2 Puppis tiene unos 10.000 millones de años", dice Ward Homan, del Instituto KU Leuven de Astronomía. "Hace 5.000 millones de años, la estrella era un gemelo casi perfecto a nuestro Sol de hoy, con la misma masa. Un tercio de esta masa se perdió durante la evolución de la estrella".

A 300 millones de kilómetros de L2 Puppis - o dos veces la distancia entre el Sol y la Tierra - los investigadores detectaron un objeto que orbitaba la estrella gigante. Con toda probabilidad, este es un planeta que ofrece una vista previa única de nuestra Tierra dentro de 5.000 millones de años. Una comprensión más profunda de las interacciones entre L2 Puppis y su planeta proporcionará información valiosa sobre la evolución del Sol y su impacto en los planetas de nuestro Sistema Solar. Y una respuesta que seguimos buscando. ¿Sobrevivrá la Tierra a un Sol convertido en el gigante rojo?




lainformacion.com



El futuro de la Tierra cuando el Sol acabe convertido en una gigante roja, cien veces más grande que su tamaño actual, es incierto, de acuerdo con el estudio de una estrella similar.

Utilizando el radiotelescopio más potente del mundo, un equipo internacional de astrónomos se ha propuesto buscar respuestas al destino final de nuestro planeta en la estrella L2 Puppis. Hace 5.000 millones de años, esta estrella era muy similar al Sol como lo es hoy.

"Dentro de 5.000 millones de años, el Sol se habrá convertido en una estrella gigante roja, más de cien veces más grande que su tamaño actual", dice el profesor Leen Decin, del Instituto KU Leuven de Astronomía. "También experimentará una pérdida de masa intensa a través de un viento estelar muy fuerte. El producto final de su evolución, a 7.000 millones de años vista, será una pequeña estrella enana blanca. Será del tamaño de la Tierra, pero mucho más pesado : Una cuchara de té de materia de enana blanca pesa unas 5 toneladas".

Esta metamorfosis tendrá un impacto dramático en los planetas de nuestro Sistema Solar. Mercurio y Venus, por ejemplo, serán envueltos por la estrella gigante y destruidos.

"Pero el destino de la Tierra todavía es incierto", continúa Decin. "Ya sabemos que nuestro Sol será más grande y brillante, por lo que probablemente destruirá cualquier forma de vida en nuestro planeta, pero ¿el núcleo rocoso de la Tierra sobrevivirá a la fase de gigante roja y continuará orbitando a la enana blanca?"

Para responder a esta pregunta, un equipo internacional de astrónomos observó la estrella evolucionada L2 Puppis. Esta estrella está a 208 años luz de distancia de la Tierra. Los investigadores utilizaron el radiotelescopio ALMA, que consta de 66 antenas de radio individuales que forman un gigantesco telescopio virtual de 16 kilómetros de diámetro.

"Descubrimos que L2 Puppis tiene unos 10.000 millones de años", dice Ward Homan, del Instituto KU Leuven de Astronomía. "Hace 5.000 millones de años, la estrella era un gemelo casi perfecto de nuestro Sol como lo es hoy, con la misma masa. Un tercio de esta masa se perdió durante la evolución de la estrella".

A 300 millones de kilómetros de L2 Puppis - o dos veces la distancia entre el Sol y la Tierra - los investigadores detectaron un objeto que orbitaba la estrella gigante. Con toda probabilidad, este es un planeta que ofrece una vista previa única de nuestra Tierra dentro de 5.000 millones de años.

Una comprensión más profunda de las interacciones entre L2 Puppis y su planeta proporcionará información valiosa sobre la evolución final del Sol y su impacto en los planetas de nuestro Sistema Solar. Si la Tierra finalmente sobrevivirá al Sol o será destruida aún no está claro. L2 Puppis puede ser la clave para responder a esta pregunta.




lainformacion.com



Habrás leído que el sondeo galáctico KiDS-450 (telescopio de rastreo del VLT de ESO, Chile) cuestiona los datos del telescopio espacial Planck de la ESA sobre la materia oscura. KiDS-450 afirma que la materia oscura podría ser más uniforme (o menos grumosa). La discrepancia es de solo 2,3 sigmas. Además, coincide con la ya observada entre WMAP+ACT+SPT y Planck. Quizás pienses que debemos dudar de nuestro conocimiento sobre la materia oscura. Tranquilo, no es para tanto.

En concreto KiDS-450 ha obtenido Ωm = 0,25 ± 0,10 y σ8 = 0,85 ± 0,20, cuando Planck15 (TT,TE,EE+lowP) obtuvo Ωm = 0,315 ± 0,013 y σ8 = 0,829 ± 0,014. Así el resultado para S8 ≡ σ8 (Ωm/0,3)1/2 = 0,745 ± 0,039 difiere a 2,3 sigmas del valor de Planck. Pero las comparaciones, aún siendo odiosas, no dejan lugar a dudas. Las estimaciones usando lentes gravitacionales débiles (KiDS-450) tienen una incertidumbre diez veces mayor que las basadas en el fondo cósmico de microondas (Planck15). Por tanto, si hay que confiar en un dato debe ser en el de Planck15. Fuera de toda duda.

El artículo es H. Hildebrandt, M. Viola, …, L. Van Waerbeke, “KiDS-450: Cosmological parameter constraints from tomographic weak gravitational lensing,” MNRAS (06 Dec 2016), doi: 10.1093/mnras/stw2805, arXiv:1606.05338 [astro-ph.CO]. Tus dudas, si aún las tienes, tendrán su origen en “La materia oscura podría ser más uniforme de lo que se pensaba”, ESO, 07 Dic 2016; “Un sondeo galáctico cuestiona la grumosidad de la materia oscura”, Agencia SINC, 07 Dic 2016; y en otras fuentes. No quiero que confíes en mí y desconfíes en ellos, sé siempre crítico con todo lo que leas.


 
Mapa de la materia oscura obtenido por KiDS-450 uasndo el telescopio de rastreo VLT del Observatorio Paranal de la ESO en Chile. Muestra la web cósmica, con vacíos (regiones ocuras) y materia oscura (regiones coloreadas).

El sondeo KiDS (Kilo Degree Survey), realizado con el VST (VLT Survey Telescope) de ESO, en el Observatorio Paranal de Chile, estudia el efecto de lente gravitacional débil en la luz de unos quince millones de galaxias distantes debido a la web cósmica (distribución de la materia oscura a escala cosmológica). Se analizan unos 450 grados cuadrados de cielo, lo que mejora los resultados previos del CFHTLenS obtenido con 154 grados cuadrados de cielo por el telescopio de rastreo francocanadiense en Hawaii. Los resultados de KiDS y CFHTLenS son similares, estando en tensión con los datos basados en el fondo cósmico de microondas obtenidos por Planck.


En física de partículas una discrepancia a 2,3 sigmas es una simple fluctuación estadística sin mayor interés (máxime cuando cambiando los datos a priori usados por KiDS-450 puede llegar a bajar a solo 1,7 sigmas). Sin embargo, en cosmología dicha discrepancia llama la atención de muchos medios, que están deseando publicar que la materia oscura, además de esquiva, es inexistente. Pero la determinación de su distribución detallada requiere telescopios espaciales específicos, como el futuro satélite Euclides. Por ahora los estudios realizados con telescopios terrestres tienen tal incertidumbre que no son comparables con los datos de Planck.


Esta figura muestra los datos más recientes de ACTPol (más recientes que los usados en el estudio de KiDS-450) y son perfectamente compatibles con los datos de Planck. Comparar los resultados de Planck TT + BAO (naranja en la figura de la izquierda) con los datos de KiDS-450 (naranja en la figura de la derecha) no deja lugar a dudas. La figura está extraída del reciente artículo de Blake D. Sherwin, Alexander van Engelen, …, Edward J. Wollack, “The Atacama Cosmology Telescope: Two-Season ACTPol Lensing Power Spectrum,” arXiv:1611.09753 [astro-ph.CO] (29 Nov 2016).

En cualquier caso, te preguntarás, ¿cuál puede ser la causa de la discrepancia? CFHTLenS y KiDS usan aproximaciones que no requiere el análisis del fondo cósmico de microondas. Dichas aproximaciones podrían introducir errores sistemáticos. Efectos como la deformación cósmica (cosmic shear) de las elipticidades de las galaxias podrían ser importantes. Así lo indica un reciente trabajo de Licia Verde y varios colegas sobre los datos CFHTLenS; tras tener en cuenta este efecto su valor de σ8=0.789 +/- 0.015 pasa a ser σ8=0.839 +/- 0.017 perfectamente compatible con el valor σ8=0.830 +/- 0.015 de Planck. Más información en Thomas D. Kitching, Justin Alsing, …, Licia Verde, “The Limits of Cosmic Shear,” arXiv:1611.04954 [astro-ph.CO] (15 Nov 2016).

Aprender mejor qué es lo que estamos estudiando con los sondeos galácticos con lentes gravitacionales débiles como CFHTLenS y KiDS nos permitirá comparar mejor sus resultados con las observaciones del fondo cósmico de microondas. No es sólo mi opinión, así lo concluyen varios estudios, como, por ejemplo, Alexie Leauthaud, Shun Saito, …, Francisco Villaescusa-Navarro, “Lensing is Low: Cosmology, Galaxy Formation, or New Physics?” arXiv:1611.08606 [astro-ph.CO] (25 Nov 2016).

Por todo ello me reafirmo en mi convicción de que los datos de Planck 2015 son mucho más robustos y mucho más fiables que los obtenidos con telescopios terrestres. La materia oscura no es menos grumosa o más uniforme de lo que indica Planck 2015. Siempre ten mucho cuidado con lo que leas…



La ciencia de la mula Francis
La ONU ha escogido el 30 de junio, recordando el impacto del asteroide de Tunguska, como un nuevo Día Internacional, con el objetivo de auementar el nivel de conciencia sobre el grave peligro que supone el impacto de rocas espaciales 






La Organización de Naciones Unidas (ONU) ha proclamado hoy el 30 de junio como «Día Internacional del Asteroide». La decisión se ha tomado durante la sesión 71ª de la Asamblea General de Naciones Unidas, celebrada este 6 de diciembre, según ha informado este organismo en un comunicado.

Tal como ha anunciado la ONU, este Día Internacional del Asteroide «aumentará el nivel de conciencia del peligro de impacto de asteroides y el nivel de trabajo global en este área».

La fecha escogida, el 30 de junio, recuerda el evento Tunguska, momento en que un asteroide estalló en la atmósfera en el año 1908 y provocó una potente explosión que devastó amplias zonas de bosque en Siberia (Rusia). 

 
Devastación causada en Siberia por un asteroide, caído el 30 de junio de 1905- Archivo

«Solo tenemos una Tierra, así que mejor hagamos todo lo que podamos para protegerla»Tim Peake, astronauta de la ESA

Este hecho derribó unos 60 millones de árboles y afectó a 2.200 kilómetros cuadrados de territorio, por lo que se considera que habría sido catastrófico si hubiera afectado a una zona poblada, tal como informa la Agencia Espacial Europea en un comunicado.

La ONU ha invitado a todos los estados miembros, organizaciones de Naciones Unidas y otras, así como a la sociedad civil, incluyendo a personas y ONGs, a observar el Día Internacional del Asteroide por primera vez en 2017.

Unir a la humanidad


«Estamos extremadamente orgullosos del reconocimiento de la ONU, ya que, como fundadores de "Asteroid Day", quisimos también incrementar el nivel de conciencia de la amenaza de los asteroides y de la oportunidad de unir a la humanidad en torno a un único objetivo: proteger nuestro planeta del impacto de asteroides», ha dicho la organización «Asteroid Day» en un comunicado, firmado por los cofundadores Brian May, Danica Remy, Grig Richters y Rusty Schweickart.


«Los impactos de asteroides son el único desastre natural que podemos evitar si, como tripulantes de una nave espacial llamada Tierra, trabajamos juntos por una solución global», han añadido.
«La pregunta no es si un asteroide golpeará la Tierra, sino cuándo»Alexander Gerst, astronauta de la ESA

Aparte de declarar un día internacional, esta organización tiene como objetivos básicos usar la tecnología disponible para detectar y seguir la órbita de asteroides próximos a la Tierra (NEOs), y «acelerar cien veces el descubrimiento y seguimiento de asteroides hasta llegar a los 100.00 anuales en los próximos diez años».

Por el momento, el sondeo de NEOs ha logrado detectar un total de 15.000 objetos próximos a la Tierra. Se estima que el 90 por ciento de los asteroides de un kilómetro o más han sido ya detectados.

Durante el pasado Día del Asteroide, aún no oficial, hubo más de 500 eventos educacionales en 72 países con más de 150.000 participantes.

Respuesta de Naciones Unidas

A principios de 2016 el comité de Objetos Próximos a la Tierra de la Asociación de Exploradores Espaciales (ASE), formada por astronautas de todas las naciones, presentó una recomendación formal en el Comité de Naciones Unidas para Usos Pacíficos del Espacio (COPUOS). A raíz de eso, la Asamblea General de Naciones Unidas tomó esta decisión de aprobar un Día Internacional del Asteroide.

Aparte de esto, COPUOS ya ha promovido políticas para evitar y mitigar la amenaza de los asteroides, a través de dos organismos de alerta y planificación, el «International Asteroid Warning Network» (IAWN) y el «Space Mission Planning Advisory Group» (SMPAG).

Al margen de esto, el Director General de la Agencia Espacial Europea (ESA), Jan Woerner, ha declarado que «este reconocimiento internacional muestra como el asunto de los asteroides se está haciendo cada vez más una empresa global». Sin embargo, y a pesar de sus esfuerzos, la reciente reunión interministerial de la ESA rechazó proseguir sus esfuerzos en una misión conjunta con la NASA para desviar asteroides peligrosos para la Tierra: la llamada AIDA.

El astronauta británico Tim Peake, que estuvo a bordo de la Estación Espacial Internacional (ISS), ha declarado: «Deseo todo lo mejor para el Día del Asteroide. Solo tenemos una Tierra, así que hagamos todo lo que podamos para protegerla». Por su parte, el astronauta de la ESA Alexander Gerst se ha preguntado: «¿Golpeará un asteroide la Tierra? La pregunta no es si lo hará o no, sino cuándo».

El fin de la civilización


Recientemente, John Holdren, director de la Oficina de Política de Ciencia y Tecnología de la Casa Blanca, dijo en una conferencia que «tenemos que ser más listos que los dinosaurios». Para lograrlo, junto a AIDA, la NASA está preparando la «Asteroid Redirect Mission» (ARM), una iniciativa cuya finalidad será comprobar si es viable desviar un asteroide de su ruta de colisión contra la Tierra.

 
Concepto de la «Asteroid Redirect Mission» (ARM), para desviar asteroides de su ruta de colisión contra la Tierra- NASA

Aparte de esto, la NASA y otras agencias tienen una red bastante eficaz de seguimiento de objetos potencialmente dañinos, y ya han catalogado cerca de 15.000 NEOs. Pero de momento no hay ningún recurso de eficacia probada para desviar a un asteroide de su ruta de colisión. Y es ahí donde puede tener importancia la «Asteroid Redirect Mission».

En teoría, una roca de 20 metros (como el de Chelyabinsk) impacta contra la Tierra cada 100 años, y una de 40 (como el de Tunguska) cada 1.000.

Pero según los expertos, la civilización solo está amenazada si el asteroide que impacta contra el planeta mide al menos un kilómetro de longitud. Según la NASA, ya han encontrado el 90 por ciento de esas inmensas rocas, y ninguna de ellas parece ser una amenaza en el futuro próximo. Sin embargo, las órbitas de asteroides y cometas son variables y se ven influidas por muchas fuerzas, por lo que la capacidad de predicción de los científicos es limitada y está sujeta a amplios márgenes de error. Además, es posible que nuevos cuerpos procedentes de la periferia del Sistema Solar accedieran a la zona central. En todo caso, para evitar una colisión, es fundamental detectar con un amplio tiempo de antelación al objeto amenazante, pues solo así se puede desviar la roca a tiempo.




ABC





Mars One, la iniciativa para establecer el primer asentamiento humano en Marte sin posibilidad de vuelta, ha demorado de 2027 a 2031 sus planes para enviar los primeros colonos al planeta rojo.

Tras empezar a cotizar en la bolsa de Frankfurt y ser adquirida por una empresa de pagos vía mòvil llamda InFin, la iniciaiva fundada en 2012 por el holandés Bas Lansdrop, anunció este 7 de diciembre una actualización de la 'hoja de ruta de la misión', "ajustada a su nueva estrategia financiera".

Así, la primera misión no tripulada se traslada de 2020 a 2022. Utilizará el mismo diseño de plataforma que la misión NASA Phoenix de 2007, y planea trabajar con el mismo proveedor (Lockheed Martin). Para 2024 se prevé el envío de satélites dedicados a la comunicación satelital en el planeta rojo; Ya en 2026, se mandará un rover que seleccionará el lugar del asentamiento marciano. Para 2029 se prevé iniciar la construcción de toda la infraestructura y el envío de un segundo rover. Los dos rovers prepararán el asentamiento para la llegada de la nave tripulada.

Los sistemas de soporte de vida habrán producido agua y una atmósfera transpirable antes de que los primeros astronautas salgan en 2031. Ese año, la primera tripulación de cuatro astronautas viajará a Marte en aproximadamente 7 meses, para desembarcar, ya en 2032, junto al equipo necesario para una segunda tripulación, que llegaría en 2034, con pertrechos para una tercera misión tripulada.

En cuanto a la selección de candidatos a formar parte de las misiones, en 2017, de los 100 candidatos restantes de astronautas en el proceso de selección de Marte (hay dos españoles), entre 3 y 6 grupos de 4 miembros serán seleccionados y contratados a tiempo completo para entrenar para la misión. Además, se abrirá una nueva ronda de selección.

Entre 2018 y 2031 proseguirá la selección entre tripulaciones en formación. Finalmente, el Comité de Selección Mars One determinará las tripulaciones elegibles para ir a Marte. El público participará de forma integrada en la selección: si los candidatos están igualmente calificados, el público tendrá el voto decisivo. Además, también tendrán la oportunidad de apoyar a su grupo favorito.

Bas Lansdorp, fundador y director ejecutivo de Mars One, ha justificado en un comunicado el retraso en el calendario de operaciones para "para hacer que las actividades comerciales de Marte sean una inversión atractiva con el potencial de un buen retorno de la inversión".

"Por supuesto, todo el equipo de Mars One habría preferido poder cumplir con el calendario original, pero este nuevo calendario mejora significativamente nuestras probabilidades de lograr el éxito con la hoja de ruta de la misión", añadió.

Mars One afirma que está recaudando actualmente hasta 10 millones de euros en la primera ronda de financiación después de empezar la cotización en la Bolsa de Frankfurt. Esto proporcionará fondos suficientes para adjudicar nuevos contratos a los proveedores, organizar la siguiente ronda en el proceso de selección de astronautas, contratar a miembros del equipo con experiencia en la implementación de las misiones de Marte y selección y entrenamiento de la tripulación.
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La naturaleza de la velocidad de la luz ha sido objeto de debate a lo largo del desarrolo del pensamiento y de la Historia del mundo. Ya en la antigua Grecia, los filósofos discutían sobre este fenómeno sin hallar una respuesta a su pregunta. Desde los griegos a los egipcios, y pasando por los pensadores del Islam, hasta llegar a la filosofía occidental moderna: todos cuestionaron su naturaleza, y algunos lo hicieron con mayor acierto que otros.

Hoy el mundo conoce que la luz no es infinita ni instantánea, aunque no siempre se creyó que fuera así. Aristóteles, entre otros, apuntó que esas dos eran las características que distinguían a la velocidad de la luz porque cualquier otra teoría sería demasiada «tensión» para el sistema de creencias del ser humano, lo que haría imposible creer en ella.
Descartes y la teoría corpuscular

Siglos después, la proposición de Aristóteles fue negada por René Descartes, para quien la luz solo podría ser infinita puesto que, en el caso contrario, todo su sistema de creencias y sus teorías filosóficas serían erróneas. El filósofo francés defendió lo que se denomina como la teoría corpuscular, que enunciaba que la luz estaba compuesta por corpúsculos que viajaban a velocidad infinita. Descartes sostenía que, en el caso de que la velocidad de la luz fuese finita, la Tierra, el Sol y la Luna estarían desalineadas durante un eclipse, algo que los científicos de la época no habían observado. De hecho, Descartes estaba convencido de que si la velocidad de la luz era finita, todo su sistema de filosofía quedaría refutado.

Tal fue su oposición a creer que la luz fuera finita que Descartes se opuso, radicalmente, al experimento con el que Galileo quiso acercarse a este fenómeno en 1638. El filósofo francés tildó de superflúa la prueba del italiano que aspiraba a descubrir con qué rapidez se mueve la radiación radiomagnética que percibe el ojo humano. Una prueba que fracasó aunque el científico colocó a todo su equipo en la montaña y fue variando la distancia entre ellos para ver si, con una linterna hacia el cielo, eran capaces de medir el paso de la luz.

Galileo fracasó y no fue capaz de descifrar un enigma que no dejó de intrigar a los científicos hasta que, en el año 1676, un astrómono danés llamado Ole Christensen Rømer (1644-1710) descubrió la clave para resolver las grandes preguntas de la velocidad de la luz.

Júpiter, la clave

La noche de tal día como hoy, 7 de diciembre, hace 340 años, Rømer, que realizaba de forma regular observaciones a Júpiter y sus satélites –precisamente cuatro de ellos los descubrió Galileo– con su telescopio, reparó en un detalle que hasta entonces no había percibido: que cuanto más lejos estaba la Tierra del quinto planeta del sistema solar, más retrasados se percibían los eclipses de las lunas de Júpiter.

Esa diferencia en el tiempo no era otra cosa que la velocidad de la luz, que se podía cuantificar si se medía el tiempo de más que tardaba en vislumbar la luz de los eclipses desde la Tierra. Así, Ole Rømer continuó con sus observaciones y seis meses después ese «tiempo extra» disminuyó debido a que Júpiter y la Tierra se acercaban. Por este motivo, y a raíz de sus contemplaciones, Rømer estimó el dato en 220.000 kilómetros por segundo. Una cifra errónea que, con el paso del tiempo, se ha corregido. En la actualidad, la velocidad de la luz equivale a 299.792,458 kilómetros por segundo.




ABC




Si las jornadas se le hacen eternas, quizás sea una cuestión personal. Ya sabemos que el tiempo es relativo. Pero, en el fondo, va a tener razón. Aunque sea solo por casualidad. En efecto, los días de la Tierra son cada vez más largos. Ahora bien, no es probable que se observe a corto plazo y menos que vayamos a darnos cuenta, ya que se necesitarían alrededor de 6,7 millones de años para ganar sólo un minuto, según un estudio publicado en la revista Proceedings of the Royal Society A. Eso, si el planeta sigue en su sitio.

Astrónomos del Real Observatorio de Greenwich han determinado que durante los últimos 27 siglos, el día medio se ha alargado a una velocidad de alrededor de 1,8 milisegundos (ms) por siglo. Esto es «significativamente menor» que la tasa de 2,3 ms por siglo previamente estimada, que requiere de tan sólo 5,2 millones de años para agregar un minuto. Así que los días se alargan sí, pero menos de lo que se presuponía.

«Es un proceso muy lento», dice la astrónoma Leslie Morrison, responsable del estudio. «Estos cálculos son aproximados, ya que las fuerzas geofísicas que operan en la rotación de la Tierra no serán necesariamente constantes durante un largo período de tiempo», precisa. Por ejemplo, «la posibilidad de que se produzcan edades de hielo interrumpirá estas extrapolaciones simples».

La estimación anterior de 2,3 ms se había basado en los cálculos de las fuerzas gravitacionales del sistema Tierra-Luna, el que influye en las mareas oceánicas. Para el nuevo estudio, Morrison y su equipo utilizaron las teorías gravitacionales sobre el movimiento de la Tierra alrededor del Sol y la Luna alrededor de la Tierra, para calcular el tiempo de los eclipses de la Luna y el Sol con el tiempo, según se ve desde nuestro planeta.

En tablillas babilónicas

Entonces calcularon desde donde en la Tierra éstos habrían sido visibles, y lo compararon con las observaciones de los eclipses registrados por los antiguos babilonios, chinos, griegos, árabes y europeos medievales. «Obtuvimos registros históricos relevantes, de los historiadores y traductores de textos antiguos», explica Morrison. «Por ejemplo, las tablillas babilónicas, que están escritas en escritura cuneiforme, se almacenan en el Museo Británico y han sido decodificadas por expertos»

El equipo encontró discrepancias entre los eclipses donde deberían haber sido observables, y donde en la Tierra que se vieron realmente. «Esta discrepancia es una medición de cómo la rotación de la Tierra ha ido variando desde 720 AC», cuando las antiguas civilizaciones empezaron a llevar registros de eclipses.

Los factores que influyen en la rotación de la Tierra incluyen la capacidad de frenado de la Luna, la alteración en la forma de la Tierra debido a la disminución de los casquetes polares desde la última Edad de Hielo, las interacciones electromagnéticas entre el manto y el núcleo, y los cambios en el nivel medio del mar, según los investigadores, recoge Phys.org.

La desaceleración de la órbita de la Tierra es la razón por la que los relojes de altísima precisión tienen que ajustarse cada pocos años para asegurar que se mantienen en sincronía con la rotación de nuestro planeta.


ABC


Científicos de la Australian National University (ANU) han desarrollado un nuevo chip óptico de telescopio que permite a los astrónomos tener una visión clara de planetas alienígenas que puedan albergar vida. El proyecto se ha llevado de manera conjunta con los investigadores de la Universidad de Sydney y el Observatorio Astronómico de Australia.

Hasta ahora, ver un planeta fuera del sistema solar que estuviera cerca de su sol, similar a la Tierra, resultaba difícil con los instrumentos astronómicos estándar de hoy en día debido al brillo del sol. Sin embargo, el profesor asociado Steve Madden de la Universidad Nacional de Australia (ANU) dice que el nuevo chip elimina la luz del sol anfitrión, permitiendo a los astrónomos por primera vez tomar una imagen clara del planeta.

"El objetivo final de nuestro trabajo con los astrónomos es ser capaz de encontrar un planeta parecido a la Tierra que pudiese albergar vida --ha explicado el doctor Madden de la Escuela de Investigación ANU de Física e Ingeniería--. Para ello tenemos que entender cómo y dónde se forman los planetas en el interior de las nubes de polvo, y luego utilizar esta experiencia para buscar planetas con una atmósfera que contiene ozono, que es un fuerte indicador de la vida".

El doctor Madden dijo que el chip óptico trabaja de una manera similar a la cancelación de ruido auriculares. "Este chip es un interferómetro que añade olas iguales pero opuestas de luz de un sol de acogida que anula la luz del sol, permitiendo que la luz del planeta sea mucho más débil para ser vista", ha indicado el doctor.

Por su parte, el estudiante de doctorado Harry Dean-Kenchington Goldsmith, que construyó el chip en el Centro de Física ANU láser, ha señalado que la tecnología funciona como imágenes térmicas que los bomberos confían en ver a través del humo.

"El chip utiliza el calor emitido por el planeta a través de las nubes de polvo y ver los planetas en formación. En última instancia, la misma tecnología que nos permitirá detectar ozono en planetas alienígenas que podrían albergar vida", ha explicado Kenchington Goldsmith de la Escuela de Investigación ANU de Física e Ingeniería.

La investigación se basa en más de 10 años de estudio sobre materiales ópticos especializados y dispositivos que han sido apoyados a través CUDOS, un centro de excelencia financiada por el Consejo de Investigación Australiano. El proyecto está siendo presentada en el Instituto Australiano del Congreso de Física en Brisbane esta semana.
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Astrónomos de la Universidad de Notre Dame han identificado lo que creen que es la segunda generación de estrellas, arrojando luz sobre la naturaleza de las primeras estrellas del universo.

Una subclase de estrellas CEMP (carbon-enhanced metal-poor), son estrellas antiguas que tienen grandes cantidades de carbono pero poco de metales pesados como el hierro, comunes a las estrellas de la generación posterior. Grandes estrellas de primera generación formadas por hidrógeno puro y helio produjeron y expulsaron elementos más pesados por los vientos estelares durante sus vidas o cuando explotaron como supernovas. Esos metales -algo más pesados que el helio, en el lenguaje astronómico- contaminaron las nubes de gas cercanas a las que se formaron las nuevas estrellas.

Jinmi Yoon, un asociado de investigación postdoctoral en el Departamento de Física; Timothy Beers, de la Cátedra Notre Dame de Astrofísica; y Vinicius Placco, un profesor de investigación en Notre Dame, junto con sus colaboradores, muestran en los hallazgos publicados en el Astrophysics Journal esta semana que las estrellas de menor metalicidad, las más químicamente primitivas, incluyen grandes fracciones de estrellas CEMP.

Las estrellas CEMP, que también son ricas en nitrógeno y oxígeno, son probablemente las estrellas nacidas de las nubes de gas de hidrógeno y helio que estaban contaminadas por los elementos producidos por las primeras estrellas del universo.

"Las estrellas CEMP que vemos hoy, al menos muchas de ellas, nacieron poco después del Big Bang, hace 13.500 millones de años, de un material casi totalmente no contaminado", dice Yoon. "Estas estrellas, ubicadas en el sistema halo de nuestra galaxia, son verdaderas estrellas de segunda generación, nacidas de los productos de nucleosíntesis de las primeras estrellas".

ES IMPROBABLE QUE ALGUNA DE LAS PRIMERAS TODAVÍA EXISTA

Beers dice que es improbable que alguna de las primeras estrellas del universo todavía exista, pero se puede aprender mucho sobre ellas a partir de estudios detallados de la segunda generación de estrellas.

Los autores utilizaron datos espectroscópicos de alta resolución reunidos por muchos astrónomos para medir las composiciones químicas de alrededor de 300 estrellas en el halo de la Vía Láctea. Más elementos pesados formados a medida que surgen generaciones posteriores de estrellas continúan aportando metales adicionales, dicen. A medida que nacen nuevas generaciones de estrellas, incorporan los metales producidos por generaciones anteriores. Por lo tanto, cuanto más metales pesados contiene una estrella, más recientemente nació. Nuestro sol, por ejemplo, es relativamente joven, con una edad de sólo 4.500 millones de años.
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