Cat-1

Cat-2

Cat-2

Cat-1

Cat-1

Cat-2

Cat-2

Asteroides

Cometas

Latest Posts



Las estrellas cobran vida a lo largo de esta imagen del observatorio espacial Herschel de la ESA. Se trata de la nube molecular gigante RCW106, una inmensa acumulación de polvo y gas a casi 12.000 años luz, en la constelación de Norma (La Escuadra).

El polvo cósmico, un ingrediente menor aunque crucial de la materia interestelar que cubre nuestra Vía Láctea, brilla a las longitudes de onda de infrarrojos. Al seguir el brillo del polvo con el detector de infrarrojo de Herschel, los astrónomos pueden explorar las incubadoras estelares con todo lujo de detalles.

Salpicando la imagen se aprecian densas concentraciones de una mezcla interestelar de polvo y gas en las que nacen las estrellas. Las partes más brillantes, con un halo azulado, se calientan por acción de la potente luz procedente de las nuevas estrellas de su interior, mientras que las regiones más rojizas están más frías.

Las delicadas formas que podemos ver en la imagen son el resultado de la radiación y los fuertes vientos provocados por estas jóvenes estrellas, que producen burbujas y horadan el medio interestelar circundante.

De las distintas regiones azuladas y brillantes, la situada en el extremo izquierdo es G333.6-0.2, una de las partes más luminosas del cielo infrarrojo. Su brillo se debe a un cúmulo estelar que alberga, como mínimo, una docena de estrellas jóvenes y brillantes que calientan el gas y el polvo que las rodea.

Las estructuras más delgadas y alargadas destacan entre la maraña de polvo y gas, marcando las porciones más densas de esta nube de formación de estrellas. Es precisamente a lo largo de estos filamentos donde encontramos numerosos núcleos brillantes y compactos en los que se están formando nuevas estrellas.

Lanzado en 2009, Herschel observó el firmamento a ondas submilimétricas y del infrarrojo lejano durante casi cuatro años. Gracias al estudio de la Vía Láctea mediante su detector de infrarrojos, Herschel nos ha revelado un enorme número de estructuras filiformes, subrayando así su presencia universal a lo largo de la Galaxia y su papel clave para el nacimiento de estrellas.

Esta imagen tricolor combina las observaciones de Herschel a 70 micras (azul), 160 micras (verde) y 250 micras (rojo), y abarca más de 1º a lo largo, quedando el norte arriba y el este a la izquierda. La imagen se obtuvo dentro del proyecto clave Hi-GAL de Herschel, que capturó la totalidad del plano de la Vía Láctea en cinco longitudes de ondas de infrarrojos distintas. En abril de 2016 se publicó una panorámica en vídeo compilando todas las observaciones de Hi-GAL.



esa


Un misterioso objeto en la región exterior del Sistema Solar orbita el Sol de una manera poco usual y los científicos no pueden explicar por qué.

Ilustración artística de un objeto del cinturón de Kuiper (KBO), a unos 6.400 millones de km del Sol. Crédito: NASA, ESA, y G. Bacon (STScI).

El objeto ha sido apodado Niku, un adjetivo chino que significa “rebelde”, por el grupo de investigadores que anunciaron su descubrimiento en agosto de 2016. El nombre fue elegido debido a que la órbita del objeto es retrógrada, lo que significa que se mueve en la dirección opuesta de casi todos los demás objetos del Sistema Solar.

Niku fue descubierto por investigadores usando Pan-STARRS (Panoramic Survey Telescope and Rapid Response System) en Hawái, y se encuentra en los confines exteriores del Sistema Solar, a aproximadamente 35 veces la distancia que hay entre el Sol y la Tierra, más allá de la órbita de Neptuno.

La órbita de Niku tiene una inclinación de 110 grados con respecto a la zona relativamente delgada y plana en que orbitan los ocho planetas mayores del Sistema Solar. En contraste, la mayoría de los objetos trans-neptunianos (TNO) poseen órbitas mucho menos inclinadas.

La naturaleza retrógrada y extremadamente inclinada de las órbitas de Niku y otro TNO apodado Drac llevó a los científicos a intentar encontrar si hay objetos con características orbitales similares que estuvieran listados en la base de datos del Centro de Planetas Menores (que contiene información de más de 1.000 cuerpos pequeños en el Sistema Solar). Descubrieron otros cuatro objetos con órbitas que eran retrógradas o casi retrógradas (lo que significa que su órbita está inclinada menos de –pero cerca de– 90 grados) y que también estuvieran altamente inclinadas. Dos de estos objetos son centauros; cuerpos que orbitan entre Júpiter y Neptuno.

Los científicos se sorprendieron al descubrir que estos seis objetos parecen orbitar dentro de un plano común.

“No se distribuyen aleatoriamente en el cielo; todos ellos parecen estar alineados”, dijo a Space.com el coautor del estudio Matthew Payne, astrofísico del Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica en Cambridge, Massachusetts.

Las simulaciones informáticas que los investigadores ejecutaron sugieren que Niku y Drac pueden haber estado en sus órbitas durante cientos de millones de años. Además, los científicos sugieren que pueden existir objetos más extremadamente inclinados en este grupo.

Niku

Niku moviéndose en el cielo, captado por el sistema Pan-STARRS en Hawái. Crédito: Panoramic Survey Telescope & Rapid Response System/PS1.

Sigue siendo incierto el por qué estos seis objetos parecen estar agrupados. Los astrofísicos Konstantin Batygin y Michael Brown del Instituto de Tecnología de California en Pasadena descubrieron recientemente que podrían haber sido apartados del resto del Sistema Solar por el tirón gravitacional de un hipotético “Planeta Nueve”: un mundo de aproximadamente 10 veces la masa de la Tierra que podría encontrarse unas 500 veces más lejos del Sol que la Tierra.

Otro posible origen para este grupo es debido a las “mareas galácticas”. A medida que el Sol orbita el centro de la Vía Láctea, se mueve hacia arriba y abajo del disco de la galaxia, y “se piensa que las fuerzas de marea que son ejercidas sobre el Sistema Solar tienen en general una variedad de efectos, tales como la perturbación de la nube de Oort y el lanzamiento de cometas hacia el Sistema Solar”, dijo Payne.

El artículo “Discovery of a New Retrograde Trans-Neptunian Object: Hint of a Common Orbital Plane for Low Semimajor Axis, High-inclination TNOs and Centaurs” fue publicado en la edición del 20 de agosto de 2016 de The Astrophysical Journal Letters.



Space.com

La fila superior muestra cambios cerebrales con reposo de larga duración en cama. La fila inferior muestra los cambios cerebrales con el vuelo espacial. El naranjo muestra regiones de aumento y azul de disminución de materia gris. Hay una cierta superposición pero también hay diferencias notables con el vuelo espacial que muestra más cambios en el cerebelo, una estructura que está implicada en el aprendizaje del motor.

Los cerebros de los astronautas en misiones espaciales se comprimen y se expanden durante el vuelo espacial, según un estudio de la Universidad de Michigan.

Los hallazgos podrían tener aplicaciones para el tratamiento de otras condiciones de salud que afectan la función cerebral, de acuerdo a la investigadora principal Rachael Seidler, profesora de kinesiología y psicología.

El estudio, que se cree que es el primero en examinar los cambios estructurales que tienen lugar en los cerebros de los astronautas durante el vuelo espacial, encontró que el volumen de materia gris aumentó o disminuyó, y la magnitud de la alteración dependió de la duración del tiempo en el espacio.

Seidler y sus colegas examinaron resonancias magnéticas estructurales en 12 astronautas que pasaron dos semanas como miembros de la tripulación, y 14 que pasaron seis meses en la Estación Espacial Internacional. Todos experimentaron aumentos y disminuciones de la materia gris en diferentes partes del cerebro, con cambios más pronunciados mientras más tiempo pasaron en el espacio.

“Encontramos grandes regiones de disminución del volumen de materia gris, que podrían estar relacionadas con la redistribución del líquido cefalorraquídeo en el espacio”, dijo Seidler. “La gravedad no está disponible para atraer fluidos hacia abajo en el cuerpo, dando lugar a la llamada cara hinchada en el espacio. Esto puede dar lugar a un cambio de la posición del cerebro o la compresión”.

Los investigadores también encontraron aumentos en el volumen de materia gris en las regiones que controlan el movimiento de las piernas y procesan la información sensorial de las piernas, lo que puede reflejar cambios relacionados con el cerebro aprendiendo a moverse en microgravedad. Estos cambios fueron mayores en los astronautas de la estación espacial porque sus cerebros estaban aprendiendo y adaptándose 24/7.

“Es interesante porque incluso si amas algo no vas a practicar más de una hora al día”, dijo Seidler.

Pero los cambios cerebrales que los investigadores observaron equivalían a alguien que practicaba una nueva habilidad las veinticuatro horas del día.

“En el espacio, es un ejemplo extremo de neuroplasticidad en el cerebro porque estás en un ambiente de microgravedad las 24 horas del día”, dijo Seidler.

A pesar de que no han identificado la naturaleza exacta de los cambios aún, los resultados pueden conducir a nuevas formas de pensar sobre ciertas condiciones de salud; por ejemplo, para las personas que están en reposo en cama por largos períodos o para quienes tienen hidrocefalia de presión normal, una condición en la que líquido cefalorraquídeo se acumula en los ventrículos en el cerebro y provoca presión.

Seidler dijo que los cambios cerebrales podrían reflejar nuevas conexiones entre las neuronas, y está liderando otro estudio a largo plazo que ayudará a determinar las repercusiones en la cognición y el rendimiento físico, así como cuánto tiempo los cambios del cerebro duran. Por ejemplo, incluso después de los retornos de equilibrio, el cerebro todavía podría reclutar vías diferentes para compensar los cambios estructurales del cerebro causados ​​por el vuelo espacial.

“El comportamiento puede volver a la normalidad, pero la forma en que el cerebro controla el comportamiento puede cambiar”, dijo.

Estos resultados son en gran parte paralelos a los hallazgos de un estudio de reposo en cama a largo plazo que Seidler está llevando a cabo, en que los voluntarios pasaron hasta tres meses en posición inclinada hacia abajo y el cerebro se desplazó hacia arriba.

El artículo “Brain structural plasticity with spaceflight” fue publicado el 19 de diciembre de 2016 por Nature Microgravity.




University of Michigan

El interés en Alfa Centauri, nuestro sistema solar más próximo, ha aumentando fuertemente desde el descubrimiento de Próxima b, el exoplaneta ubicado en zona habitable más cercano a la Tierra. Dicho planeta orbita la tercera estrella del sistema, Próxima Centauri, la que a su vez es la más cercana al Sol.

Tres astrónomos, Pierre Kervella, Frédéric Thévenin y Christophe Lovis, han llegado a la conclusión de que las tres estrellas efectivamente forman un sistema único. En el siglo transcurrido desde su descubrimiento, la baja emisión de luz de Próxima Centauri ha hecho muy difícil medir la velocidad con la que se acerca o aleja de la Tierra. "Nuestro trabajo demostró que Próxima está unida gravitacionalmente a las estrellas Alfa Centauro A y B formando un sistema triple", explicó Kervella, quien procesó la información espectroscópica.

La nuevos datos, obtenidos con el buscador de planetas de ESO-Harps, sugieren de manera contundente que Próxima Centauri y el dúo Alfa Centauri tienen la misma edad (aproximadamente 6 mil millones de años), y de esta forma proporciona una estimación bastante precisa de la edad del planeta en órbita, Próxima b.

Los astrónomos especulan que el planeta puede haberse formado alrededor de Próxima Centauri en una órbita más extendida y luego fue llevado a su posición actual, muy cercano a su estrella anfitriona, como resultado de la estrecha trayectoria de Próxima Centauri con respecto a sus parientes de Alfa Centauri. De manera contraria, el planeta pudo haberse formado alrededor del sistema Alfa Centauri, y más tarde pudo haber sido atraído por la gravedad de Próxima Centauri. Si una de estas hipótesis es correcta, es posible que el planeta alguna vez se encontrase congelado, y que luego de un proceso de deshielo, tuviese ahora agua líquida en su superficie.

Este estudio fue presentado en un artículo de la revista ‘Astronomy and Astrophysics’.

El equipo que realizó este trabajo está compuesto por Pierre Kervella, investigador de la Unidad Mixta Internacional Franco-Chilena de Astronomía (UMI-FCA) y del Departamento de Astronomía de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) y del Observatorio de París; Frédéric Thévenin, del Observatorio de la Costa Azul, Francia; y Christophe Lovis, del Observatorio Astronómico de la Universidad de Ginebra, Suiza. 



UCHILE/DICYT

Entre las órbitas de Marte y Júpiter se mueve el planeta enano Ceres, el mayor de los objetos del cinturón de asteroides. Esta semana, científicos italianos y estadounidenses informan en la revista Science que han encontrado en su superficie un material orgánico alifático, formado por compuestos de carbono de cadena abierta implicados en la química que genera la vida.

Para realizar el estudio, los autores han utilizado los datos del espectrómetro cartográfico de luz visible e infrarrojo de la nave Dawn de la NASA, mientras sobrevolaba un territorio, de unos 1.000 km2, en el entorno del cráter Ernutet del planeta enano.

En esa zona se ha detectado un material con longitudes de onda características de los grupos metilo (­CH3) y metileno (CH2), propios de la materia orgánica. Aunque todavía no se dispone de información suficiente para determinar exactamente de qué compuestos se trata, se sabe su parecido a minerales orgánicos tipo alquitrán, como la asfaltita o el kerite.

Los investigadores consideran que el material orgánico es nativo de Ceres. Como este cuerpo planetario contiene gran cantidad de agua y puede haber retenido calor interno desde su etapa de formación, es muy probable que los compuestos orgánicos se generaran en su interior. Después se pudieron unir a otros componentes esenciales para la vida.

“La presencia combinada en Ceres de este material orgánico, junto a minerales hidratados con amoníaco, el hielo de agua, carbonatos y sales, supone un entorno químico muy complejo, lo que sugiere un ambiente favorable para la química prebiótica”, destaca la autora principal, María Cristina De Sanctis, del Instituto Nacional de Astrofísica de Roma. 

Respecto a la posibilidad de que los compuestos orgánicos detectados pudieran haber llegado a Ceres a bordo de un asteroide u otro objeto con el que impactara, los autores lo descartan: “Es poco probable que este material se haya depositado ahí desde una fuente externa mediante un impacto, porque el calor extremo los habría destruido, y porque su distribución en la superficie no se corresponde con ese tipo de colisión”.

"Descubrir una concentración localmente alta de materia orgánica en Ceres es realmente intrigante, con amplias implicaciones en Astrobiología", señala Simone Marchi, del Instituto de Investigación del Suroeste (Texas, EE UU) y coautora del trabajo.

En este contexto, el investigador Michael Küppers, que trabaja en el centro ESAC que tiene la Agencia Espacial Europea cerca de Madrid, destaca en otro artículo de Science la importancia del descubrimiento de moléculas complejas y agua en Ceres.

“De Sanctis y el resto del equipo proporcionan las primeras observaciones de material orgánico en Ceres, confirmando su presencia en el cinturón de asteroides –subraya–. Este planeta enano se une así a Marte y varias lunas de planetas gigantes (como Europa, Encelado o Titán) en la lista de lugares del sistema solar que pueden albergar vida”. 



SINC
Tras observarlos por primera vez mediante espectroscopía con el Gran Telescopio CANARIAS, las propiedades dinámicas de este par de asteroides sugieren un posible origen común y apuntan a la existencia de un planeta más allá de Plutón, el denominado “Planeta Nueve”.


En el año 2000, se descubrió en nuestro sistema solar el primero de una nueva clase de objetos lejanos, orbitando alrededor del Sol más allá de Neptuno: los “objetos transneptunianos extremos” (ETNOs, por sus siglas en inglés). Sus órbitas están muy alejadas en comparación con la terrestre. Nosotros orbitamos al Sol a una distancia media de una unidad astronómica (UA, 150 millones de km) y los ETNO lo hacen a más de 150 UA. Para hacerse una idea de su lejanía, la órbita de Plutón se encuentra a unas 40 UA y lo más cerca que pasa del Sol (perihelio) son 30 UA. Este descubrimiento marcó un punto de inflexión en el estudio del Sistema Solar exterior y, hasta la fecha, se han identificado un total de 21 objetos transneptunianos extremos. 



Secuencia de imágenes tomadas con el Gran Telescopio CANARIAS (GTC) para identificar uno de los ETNO estudiados en este trabajo, 2013 RF98, donde puede apreciarse su movimiento durante cuatro noches consecutivas. A la derecha, espectros en el rango visible obtenidos con el GTC del par 2004 VN112 – 2013 RF98. La línea recta roja representa la pendiente espectral. Crédito: Julia de León (IAC). 

Recientemente, varios trabajos han sugerido que las propiedades dinámicas de los ETNO podrían explicarse mejor si existiese uno o más planetas de varias masas terrestres orbitando a cientos de unidades astronómicas. En concreto, en el año 2016, los investigadores Brown y Batygin usaron las órbitas de siete de estos ETNO para predecir la existencia de una supertierra, girando en torno al Sol a unas 700 UA, en el rango de masas de planetas subneptunianos. A esta idea se la conoce como la hipótesis del Planeta Nueve y es uno de los temas de actualidad en el campo de las ciencias planetarias. Sin embargo, debido a su lejanía, la luz que nos llega de estos cuerpos es muy débil y, hasta hoy, de los 21 objetos transneptuanianos extremos conocidos, sólo uno, Sedna, había sido observado mediante espectroscopía. 

Ahora, un equipo de investigación liderado por el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y en colaboración con la Universidad Complutense de Madrid, ha dado un paso más para caracterizar físicamente estos cuerpos y confirmar o refutar dicha hipótesis mediante el estudio de dos de ellos. Los científicos han llevado a cabo las primeras observaciones espectroscópicas de 2004 VN112 y 2013 RF98, ambos particularmente interesantes desde el punto de vista dinámico, pues sus órbitas son casi idénticas y sus polos orbitales presentan una separación angular extremadamente pequeña. Esto sugiere un origen común y sus órbitas actuales podrían ser resultado de una interacción en el pasado con el hipotético Planeta Nueve. El estudio, publicado recientemente en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, propone que este par de objetos transneptunianos extremos fue un asteroide binario que se desligó tras acercarse a un planeta más allá de Plutón. 

Para llegar a esas conclusiones, hicieron las primeras observaciones espectroscópicas hasta la fecha de 2004 VN112 y 2013 RF98 en el rango visible. Se realizaron, en colaboración con los astrónomos de soporte Gianluca Lombardi y Ricardo Scarpa, usando el espectrógrafo OSIRIS del Gran Telescopio CANARIAS (GTC), ubicado en el Observatorio del Roque de los Muchachos (Garafía, La Palma). Identificar los asteroides fue muy laborioso dado que, al estar tan lejos, su desplazamiento aparente en el cielo es muy lento. Después midieron sus magnitudes aparentes (su brillo intrínseco observado desde la Tierra) y, además, recalcularon la órbita de 2013 RF98, la cual estaba pobremente determinada: los investigadores encontraron el objeto a más un minuto de arco de la posición predicha por las efemérides. Estas observaciones han ayudado a mejorar su órbita y han sido publicadas por el Minor Planet Center (MPEC 2016-U18: 2013 RF98), organismo responsable de la identificación de planetas menores (cometas y asteroides), así como de sus medidas y posiciones orbitales.

En cuanto a sus composiciones, el rango visible del espectro puede aportar cierta información. Mediante su pendiente espectral, se sabe si pueden tener hielos puros en su superficie, como es el caso de Plutón, así como carbono altamente procesado. También puede indicar la posible presencia de silicatos amorfos, como en el caso de los asteroides Troyanos de Júpiter. Los valores obtenidos de 2004 VN112 y 2013 RF98 son prácticamente idénticos y similares a los observados mediante fotometría de otros dos objetos transneptunianos extremos, 2000 CR105 y 2012 VP113. En cambio, Sedna, el único que había sido observado espectroscópicamente hasta la fecha, presenta unos valores muy diferentes a los demás de su clase. Estos cinco objetos forman parte del grupo de los siete utilizados para plantear la hipótesis del Planeta Nueve, lo que sugiere que todos deben tener una región de origen común, salvo Sedna, que se cree que proviene de la zona interna de la nube de Oort. 
“Dado que las pendientes espectrales similares observadas del par 2004 VN112 - 2013 RF98 sugieren un origen físico común -explica Julia de León, primera autora de la investigación y astrofísica del IAC-, nos planteamos la posibilidad de que hubieran sido en su día un asteroide binario que quedó desligado por un encuentro con un objeto más masivo”. Para validar esta hipótesis, el equipo hizo miles de simulaciones numéricas, para ver cómo se separan los polos orbitales con el tiempo. Los resultados de las mismas sugieren que un posible Planeta Nueve, con una masa de entre 10 y 20 masas terrestres orbitando el Sol a una distancia media de entre 300 y 600 UA, podría haber desviado el par 2004 VN112 – 2013 RF98  hace unos 5 a 10 millones de años. De esta forma, se explicaría cómo estos dos asteroides, en un principio girando uno alrededor del otro, fueron separando sus órbitas poco a poco al haberse acercado a un objeto mucho más masivo en un determinado momento.



IAC


Plutón ha sido un misterio desde que fue descubierto en 1930. Considerado primero un planeta, fue reclasificado en 2006 como planeta enano y, desde entonces, no deja de sorprender a los científicos como *Elliot Sefton-Nash* de la Agencia Espacial Europea:"Una de las cosas que deberíamos comprender sobre Plutón es la escala de este planeta enano respecto a las dimensiones del sistema solar. Caminado por esta playa podemos hacernos una idea de las escalas y las distancias. Si dibujo en la arena el Sol con un diámetro de 30 centímentros, tendré que caminar unos 35 pasos para llegar hasta la Tierra. El Sol se situaría allí, con unos 30 centímetros de diámetro, y la Tierra aquí, con 3 milímetros. Si tuviéramos que dibujar a Plutón a la misma escala, su diámetro sería de 0.3 milímetros y tendríamos que alejarnos un kilómetro más en esta dirección de la playa."



"Obviamente no puedo dibujar algo con 0,3 milímetros de diámetro, para que lo veamos tengo que hacerlo más grande. Si esto es Plutón, su luna más importante es Caronte, que representa la mitad de su tamaño. Los otros cuatro satélites son Nix, Hidra, Cerbero y Estigia. La actividad alrededor de Plutón es intensa, no se trata solo de una roca, helada y muerta."

Actividad observada por primera vez por la sonda de la NASA New Horizons en 2015 y que superó con creces las expectativas de los expertos.

*Bernard Schmitt y Tanguy Bertrand* se quedaron asombrados con las imágenes captadas por la sonda. Estos científicos aseguran que Plutón es muy diferente de otros planetas rocosos como la Tierra o Marte o los gigantes gaseosos como Júpiter y Saturno.

"Cuando New Horizons se acercó a Plutón, lo primero que nos impresionó fue su orografía. ¿Por qué? porque hay montañas de 4 kilómetros de altitud al lado de depresiones de 3 kilómetros de profundidad. Eso ofrece unas diferencias topográficas enormes para un cuerpo celeste tan pequeño como el de Plutón", explica *Tanguy Bertrand*, estudiante de doctorado de la Universidad Pierre y Marie Curie.

Los 6 gigavatios de imágenes y datos enviados poco a poco por la misión New Horizons suplen el vacío de información que se tenía hasta ahora sobre Plutón.

Los investigadores descubrieron un impresionante mundo dominado por el hielo.

Para comparar su orografía con la de la Tierra, Bernard y Tanguy han realizado una demostración en las aguas heladas de un lago cerca de Grenoble en el sureste francés.

"El hielo, aquí, está próximo a cero grados, como en todos los glaciares, así que es muy blando, se desmorona y forma los glaciares, mientras que, en Plutón, el hielo está a 230 grados bajo cero, es tan duro como una roca. De hecho, en Plutón, el hielo forma montañas", explica *Bernard Schmitt*, director de investigación de CNRS.

Las montañas de Plutón son una mezcla de agua helada recubierta de manchas de escarcha de metano, mientras que el inmenso glaciar que se encuentra en su superficie está compuesto de nitrógeno.

Los científicos piensan que en Plutón también existen las estaciones lo que podría explicar los cambios inusuales apreciados en su superficie.

"El ecuador es un enigma. No hay hielo volátil, solamente una base de agua helada recubierta de una materia negra, resultado de la fotólisis del hielo por efecto de los rayos UVA. Vemos todo un contraste de color entre las zonas oscuras del ecuador y las zonas brillantes del norte y ese gigantesco glaciar de azote equivalente a la superficie de Francia", describe *Tanguy Bertrand*.

El glaciar conocido como Sputnik Planitia se formó, probablemente, hace unos 100 millones de años, lo que comparado al resto de formaciones planetarias es realmente joven. Los científicos no consiguen explicar el origen de esta planicie.

Comprender Plutón puede ayudarnos a comprender el sistema solar en su conjunto por eso los científicos se empeñan en desentrañar sus misterios.

"Creo que sería fantástico poder aterrizar en su superficie para comprender su estructura y su mineralogía, así como poder estudiar su orografía durante un largo periodo de tiempo. Por ahora, solo podemos observar Plutón de manera momentánea desde su órbita pero solo podríamos apreciar los cambios estacionales si pudiéramos observarlos durante todo un año", explica *Elliot Sefton-Nash* de la Agencia Espacial Europea:
"Es curioso, deseamos poder simular las condiciones de ese planeta enano, realizar experimentos para comprender cómo funciona, porque existe un clima, Plutón tiene atmósfera, hay hielo pero no podemos compararlo al que hay en la Tierra", explica *Tanguy Bertrand*, estudiante de doctorado de la Universidad Pierre y Marie Curie.

"No podíamos imaginarnos un planeta tan dinámico a esa distancia del Sol. Eso nos lleva a cuestionarnos más problemáticas que las que la misión espacial ha resuelto, en ese sentido es una misión con éxito", explica *Bernard Schimitt*, director de investigación de CNRS.

Hace tan solo unos años, Plutón y sus lunas no eran más que unos puntos en nuestros telescopios, detrás del cinturón de asteroides de Neptuno. Hoy sabemos mucho más.



esa


Los Emiratos Árabes Unidos han presentado el proyecto 'Mars 2117' para levantar en el plazo de 100 años la primera ciudad en Marte, en colaboración con instituciones científicas internacionales.

Los Emiratos Árabes Unidos han presentado el proyecto 'Mars 2117'

para levantar en el plazo de 100 años la primera ciudad en Marte, en colaboración con instituciones científicas internacionales.

Como parte de un programa nacional a un siglo vista, los Emiratos Árabes Unidos establecerán un plan para preparar científicos en el país que puedan obtener logros científicos para facilitar el transporte de personas al Planeta Rojo en las próximas décadas.

El plan de 100 años incluirá programas de investigación científica para nutrir a los nuevos investigadores especializados en ciencias espaciales en las universidades de los Emiratos Árabes Unidos. También consolidará una pasión por el espacio en las generaciones más jóvenes.

El anuncio fue realizado por Mohamed Bin Rashid Al Maktoum, Vicepresidente y Primer Ministro de los Emiratos Árabes Unidos y Gobernante de Dubai, en el marco de la Cumbre Mundial del Gobierno, en presencia de representantes de 138 gobiernos, seis grandes organizaciones internacionales, así como importantes empresas de tecnología internacional.

"El nuevo proyecto es una semilla que plantamos hoy, y esperamos que las generaciones futuras obtengan los beneficios, impulsadas por su pasión por aprender a revelar un nuevo conocimiento", dijo el jeque Mohammed en su intervención. "El aterrizaje de personas en otros planetas ha sido un sueño de mucho tiempo para los seres humanos. Nuestro objetivo es que los Emiratos Árabes Unidos lideren los esfuerzos internacionales para hacer realidad este sueño".

El proyecto comenzará con un equipo científico de emiratíes y se extenderá a científicos e investigadores internacionales, además de agilizar los esfuerzos humanos en términos de exploración y asentamiento en el planeta rojo.

El proyecto también se centrará en el desarrollo de medios más rápidos de transporte desde y hacia el planeta rojo, y llegar a una visualización científica integrada de cómo se verá el asentamiento, y cómo la vida se asentará allí en términos de alimentos, transporte y energía entre muchos otros.

Anteriormente, un equipo de ingenieros de Emiratos, junto con un grupo de científicos e investigadores, han establecido un concepto para la primera ciudad humana en Marte que será construida por robots. El plan presentado durante la cumbre destacó el estilo de vida esperado en Marte en términos de transporte, producción de energía y suministro de alimentos, así como obras de infraestructura y materiales utilizados para la construcción de la ciudad.


lainformacion.com


Astrónomos del MIT (Massachusetts Institute of Technology) y otras instituciones han observado por primera vez una estrella pulsando en respuesta a su planeta en órbita.

La estrella, que lleva el nombre de HAT-P-2, está a unos 400 años luz de la Tierra y está rodeada por un gigante gaseoso que mide ocho veces la masa de Júpiter, uno de los exoplanetas más masivos que se conocen hoy en día. El planeta, llamado HAT-P-2b, sigue su estrella en una órbita altamente excéntrica, extremadamente cerca y alrededor de la estrella, y luego se precipita lejos antes de eventualmente dar vueltas alrededor.

Los investigadores analizaron más de 350 horas de observaciones de HAT-P-2 tomadas por el telescopio espacial Spitzer de la NASA, y encontraron que el brillo de la estrella parece oscilar ligeramente cada 87 minutos. En particular, la estrella parece vibrar con armónicos exactos, o múltiplos de la frecuencia orbital del planeta, la velocidad a la que el planeta circunda su estrella.

Las pulsaciones con tiempo preciso han llevado a los investigadores a creer que, contrariamente a la mayoría de las predicciones teóricas basadas en modelos de comportamiento exoplanetario, HAT-P-2b puede ser lo suficientemente masiva como para distorsionar periódicamente su estrella, haciendo que la superficie fundida de la estrella pulse como respuesta.

"Pensábamos que los planetas no pueden excitar realmente a sus estrellas, pero nos damos cuenta de que ésta es una realidad", dice en un comunicado Julien de Wit, un postdoctor del Departamento de Ciencias de la Tierra, Atmosféricas y Planetarias del MIT. "Hay un vínculo físico entre los dos, pero en este momento, en realidad no podemos explicarlo, de modo que son pulsaciones misteriosas inducidas por el compañero de la estrella".

De Wit es un autor principal de un documento que detalla los resultados, publicado en Astrophysical Journal Letters.

OBTENIENDO UN PULSO

El equipo encontró las pulsaciones estelares por casualidad. Originalmente, los investigadores trataron de generar un mapa preciso de la distribución de temperatura de un exoplaneta, ya que orbita su estrella. Este mapa ayudaría a los científicos a rastrear cómo circula la energía a través de la atmósfera de un planeta, lo que puede dar pistas sobre los patrones y la composición del viento de una atmósfera.

Con este objetivo en mente, el equipo consideró a HAT-P-2 como un sistema ideal: Debido a que el planeta tiene una órbita excéntrica, oscila entre temperaturas extremas, enfriándose, ya que se aleja de su estrella, y luego se calienta rápidamente a medida que oscila muy cerca.

"La estrella deposita una enorme cantidad de energía en la atmósfera del planeta, y nuestro objetivo original era ver cómo la atmósfera del planeta redistribuye esta energía", dice Wit.

Los investigadores obtuvieron 350 horas de observaciones de HAT-P-2, tomadas intermitentemente por el telescopio infrarrojo de Spitzer entre julio de 2011 y noviembre de 2015. El conjunto de datos representa uno de los más grandes nunca tomado por Spitzer, dando a Wit y sus colegas un montón de observaciones para permitir detectar las señales increíblemente pequeñas necesarias para asignar la distribución de temperatura de un exoplaneta.

El equipo procesó los datos y se centró en la ventana en la que el planeta hizo su acercamiento más cercano, pasando primero delante y luego detrás de la estrella. Durante estos períodos, los investigadores midieron el brillo de la estrella para determinar la cantidad de energía, en forma de calor, transferida al planeta.

Cada vez que el planeta pasaba detrás de la estrella, los investigadores vieron algo inesperado: en lugar de una línea plana, que representaba una caída momentánea mientras el planeta estaba enmascarado por su estrella, observaban diminutas oscilaciones en la luz de la estrella, con un período de alrededor de 90 minutos, que pasó a ser múltiplos exactos de la frecuencia orbital del planeta.

"Eran señales muy pequeñas", dice Wit. "Fue como coger el zumbido de un mosquito que pasa por un motor a reacción, a dos millas de distancia".

MUCHAS TEORÍAS, UN GRAN MISTERIO

Las pulsaciones estelares pueden ocurrir constantemente ya que la superficie de una estrella hierve y se agita naturalmente. Pero las diminutas pulsaciones detectadas por Wit y sus colegas parecen estar en concierto con la órbita del planeta. Las señales, concluyeron, no deben deberse a nada en la propia estrella, sino al planeta circundante o a un efecto en los instrumentos de Spitzer.

Los investigadores descartaron este último después de modelar todos los posibles efectos instrumentales, como la vibración, que podrían haber afectado a las mediciones, y encontrar que ninguno de los efectos podría haber producido las pulsaciones que observaron.

"Creemos que estas pulsaciones deben ser inducidas por el planeta, lo que es sorprendente", dice Wit. "Hemos visto esto en sistemas con dos estrellas giratorias que son supermasivas, donde una realmente puede distorsionar al otro, liberar la distorsión, y la otro vibra, pero no esperábamos que esto sucediera con un planeta, incluso uno tan masivo como este".

"Esto es realmente emocionante porque, si nuestras interpretaciones son correctas, nos dice que los planetas pueden tener un impacto significativo en los fenómenos físicos que operan en sus estrellas de acogida", dice la coautora Victoria Antoci, de la Universidad de Aarhus en Dinamarca. "En otras palabras, la estrella 'sabe' sobre su planeta y reacciona a su presencia."

El equipo tiene algunas teorías sobre cómo el planeta podría estar causando que su estrella pulse. Por ejemplo, tal vez el tirón gravitacional del planeta está perturbandola estrella lo suficiente como para inclinarla hacia una fase auto-pulsante. Hay estrellas que pulsan naturalmente, y tal vez HAT-P-2b está empujando su estrella hacia ese estado. De Wit dice que ésta es sólo una de varias posibilidades, pero llegar a la raíz de las pulsaciones estelares requerirá mucho más trabajo.

"Es un misterio, pero es genial, porque demuestra que nuestra comprensión de cómo un planeta afecta a su estrella no es completa", dice de Wit. "Así que tendremos que seguir adelante y averiguar qué está pasando allí."



lainformacion.com


La NASA ha comenzado a buscar ciudadanos que puedan ayudar a encontrar posibles mundos por descubrir en los confines del sistema solar y en el vecino espacio interestelar, como puede ser el Planeta 9.

Así, ha puesto en marcha una nueva página web, llamada 'Backyard Worlds: Planet 9' que permite a todos participar en dicha búsqueda mediante la visualización de breves películas hechas a partir de imágenes captadas por el Ancho-campo de la misión Infrared Survey Explorer (WISE) de la NASA. Las películas destacan los objetos que se han movido gradualmente a través del cielo.

"Hay poco más de cuatro años luz entre Neptuno y Próxima Centauri, la estrella más cercana, y gran parte de este vasto territorio está sin explorar", ha explicado el investigador principal del proyecto, Marc Kuchner, astrofísico del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland.

"Esto se produce porque hay tan poca luz solar, incluso los grandes objetos en esa región apenas brillan en luz visible. Pero mirando en los objetos de infrarrojos, WISE puede haber fotografías que de otro modo habríamos perdido", ha añadido.

WISE escanea todo el cielo entre 2010 y 2011, la producción de la encuesta más completa en longitudes de onda del infrarrojo medio actualmente disponibles. Con la finalización de su misión principal, WISE fue cerrado en 2011 y fue reactivado en 2013 para darle una nueva misión de asistencia a los esfuerzos de la NASA para identificar objetos potencialmente peligrosos cercanos a la Tierra (OCT), que son los asteroides y cometas en órbitas que traen ellos en las cercanías de la órbita de la Tierra. La misión fue renombrada Objetos Cercanos a la Tierra de campo amplio Infrared Survey Explorer (NEOWISE).

El nuevo sitio web utiliza los datos para buscar objetos desconocidos dentro y fuera del propio sistema solar. En 2016, los astrónomos de Caltech en Pasadena, California, mostraron que varios objetos del sistema solar distantes poseían características orbitales e indicaron que se vieron afectados por la gravedad de un planeta aún no detectado, lo que los investigadores apodaron 'El planeta Nueve'. Si el Planeta Nueve - también conocido como el Planeta X - existe y es tan brillante como algunas predicciones, podría aparecer en los datos de WISE.

EN BÚSQUEDA DE ENANAS MARRONES

La búsqueda también puede descubrir los objetos más distantes como enanas marrones, a veces llamado estrellas fallidas, en el espacio interestelar cercano.

"Las enanas marrones no se forman como estrellas, sino que evolucionan como los planetas, y los más fríos son muy parecidos a Júpiter", ha explicado el miembro del equipo Jackie Faherty, un astrónomo en el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York.

A diferencia de los objetos más distantes, los que están cerca del sistema solar parecen moverse a través del cielo a diferentes velocidades. La mejor manera de descubrirlos es a través de una búsqueda sistemática de los objetos en movimiento en las imágenes de WISE. Mientras que las partes de esta búsqueda se puede hacer por las computadoras, las máquinas son a menudo abrumadas por artefactos de la imagen, sobre todo en piezas apretadas del cielo. Estos incluyen los picos de brillo asociados con imágenes de estrellas y manchas borrosas causadas por la luz dispersada dentro de los aparatos de WISE.

Así, este nuevo proyecto se basa en los ojos humanos, ya que el hombre reconoce fácilmente los objetos que se mueven sin tener en cuenta los artefactos. Es una versión del siglo XXI del astrónomo Clyde Tombaugh, técnica utilizada para encontrar a Plutón en 1930, un descubrimiento realizado hace 87 años.

En el sitio web, la gente de todo el mundo pueden trabajar su camino a través de millones de "libros animados", que son breves animaciones que muestran pequeños parches de cielo cambiado a lo largo de varios años. Los objetos señalados por los participantes en movimiento serán priorizados por el equipo científico de las observaciones de seguimiento por astrónomos profesionales. Los participantes compartirán beneficios por sus descubrimientos en cualquier publicación científica que resulten del proyecto.

"'Backyard Worlds: Planet 9' tiene el potencial de abrir de una vez en un siglo descubrimientos y es emocionante pensar que podían ser vistos por primera vez por un ciudadano científico", ha señalado el miembro del equipo Aaron Meisner, un investigador post-doctoral en la Universidad de California , Berkeley, que se especializa en el análisis de imágenes de WISE.

El proyecto se trata de un trabajo de la NASA, la Universidad de Berkeley, el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York, la Universidad del Estado de Arizona, el Instituto de Ciencia del Telescopio Espacial en Baltimore, y Zooniverse, con la colaboración de científicos, desarrolladores de software y educadores que colectivamente desarrollan y gestionan proyectos de ciencia ciudadana en el Internet.



lainformacion.com

Sol

Sol

Feature

Cat-5

Cat-5

Po qué...

Anecdotas de Newton

Einstein