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Desvelan la galaxia anfitriona de un potente núcleo galáctico activo gracias a la cámara CIRCE instalada en el Gran Telescopio CANARIAS. Este hallazgo, en el que participa el IAC, reabre el debate sobre las galaxias que pueden albergar estos núcleos.



Un equipo científico internacional, en el que ha participado el IAC, ha podido determinar la estructura de la galaxia FBQS J1644+2619, que alberga un potente núcleo galáctico activo (AGN, por sus siglas en inglés). De ese núcleo emergen unos chorros de material muy energéticos. El estudio se ha llevado a cabo usando la cámara infrarroja CIRCE del Gran Telescopio CANARIAS (GTC), ubicado en el Observatorio del Roque de los Muchachos (Garafía, La Palma). Este hallazgo se enmarca dentro del debate sobre el tipo de galaxias que pueden albergar los AGN más potentes, generalmente asociados a galaxias elípticas muy masivas. Este es el primer artículo que sale a la luz con datos de CIRCE y se publica hoy en la revista especializada Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.

Una galaxia activa es aquella que en su núcleo tiene un objeto compacto, un agujero negro muy masivo, que engulle la materia de su alrededor, transformándola en energía luminosa y en jets o chorros de partículas muy energéticos con velocidades cercanas a la de la luz (jets relativistas). Cuando estos chorros de alta velocidad apuntan hacia La Tierra, su fuerte emisión en radio llega muy amplificada debido a efectos relativistas, diluyendo la luz de la galaxia anfitriona. Esta característica define a una clase de AGN, denominados blázares. A pesar de haber sido investigados durante décadas, muchos aspectos de la física que los gobierna siguen siendo esquivos. Su propia formación y estructura, así como los mecanismos de aceleración de sus partículas, son algunas de las preguntas sin resolver de la astrofísica moderna.


Entre los distintos tipos de AGN, se encuentran las galaxias Seyfert, que habitualmente se hallan en galaxias de morfología espiral y no suelen presentar jets relativistas. Las galaxias Seyfert se clasifican por su emisión en el rango de luz visible en dos tipos: 1, aquellas cuyo núcleo aparece más luminoso y presenta líneas de emisión ensanchadas, provenientes de un gas muy ionizado; y 2, con núcleos menos luminosos y que no presentan ensanchamiento en esas líneas de emisión. Existen tipos intermedios como las denominadas Seyfert de tipo 1, con líneas estrechas (NLSy1) que muestran características peculiares, aunque por lo general se alojan en galaxias espirales y la masa de su agujero negro no excede unas decenas de millones de masas solares. En la última década, el satélite Fermi de la NASA ha detectado emisión variable de rayos gamma procedente de algunas galaxias tipo NLSy1, revelando una posible tercera clase de núcleos galácticos activos capaces de formar chorros relativistas alrededor de agujeros negros poco masivos.

Galaxias con núcleos activos

Una de las cuestiones relacionadas con esta clase de núcleos galácticos es el tipo de galaxia que los aloja. Por lo general, los núcleos galácticos activos de tipo Seyfert se encuentran en galaxias espirales y la masa de su agujero negro central es relativamente pequeña (entre un millón a decenas de millones de masas solares), mientras que los jets muy luminosos solo se habían observado hasta ahora en galaxias elípticas gigantes cuyos agujeros negros son entre cien millones y varios miles de millones de veces más masivos que el Sol.

El hallazgo de los chorros o jets en una clase de AGN que reside habitualmente en las galaxias espirales puso en duda el modelo hasta ahora aceptado por la comunidad científica de que los núcleos galácticos activos solamente producen jets en galaxias elípticas gigantes. Esto implicaría que tales estructuras, en el caso de las galaxias tipo NLSy1, puede ser producidas por diferentes mecanismos de los que actúan en blázares y radiogalaxias.

Observación en el infrarrojo

Para arrojar luz sobre este asunto, Filippo D'Ammando, investigador del Istituto di Radioastronomia y la Universidad de Bolonia, junto con un equipo científico formado por los investigadores del IAC José A. Acosta-Pulido y Cristina Ramos Almeida entre otros, utilizó imágenes infrarrojas de alta resolución de FBQS J1644 + 2619, una de las galaxias Seyfert detectada previamente en rayos gamma por Fermi. La galaxia FBQS J1644 + no es muy luminosa en el rango visible, pero sí es muy potente en radio y rayos gamma. “Este resultado –subraya Cristina Ramos Almeida- es posible gracias a la excelente óptica de GTC que permite obtener imágenes de alto contraste y separar la luz de la galaxia de la del núcleo brillante”. “Gracias a los datos de CIRCE –explica José Acosta-Pulido- hemos derivado su brillo superficial para saber si se trataba de una morfología elíptica o una espiral y hemos estimado la masa de su agujero negro central”.

"Hemos demostrado por primera vez que la galaxia anfitriona de uno de estos núcleos galácticos activos de tipo NLSy1 –Narrow Line Seyfert 1- es una galaxia elíptica y la masa del agujero negro central es de unos 200 millones de masas solares, comparables a los que generalmente se estiman para blázares", apunta Filippo D'Ammando.

Este hallazgo es importante para confirmar las teorías acerca de la naturaleza de los chorros relativistas en los AGN, aunque para esclarecer cómo se forman se necesitan más observaciones de las galaxias donde se encuentran. "No se sabe por qué una subpoblación de galaxias de tipo NLSy1 pueda desarrollarse en una galaxia elíptica y no en una espiral, como ocurre en el caso de otras fuentes de núcleos activos." Esta peculiaridad parece ser fundamental para la formación del chorro relativista en estos objetos y, por lo tanto, para los rayos gamma que vemos con Fermi", concluye Filippo D'Ammando.


IAC
  • El planeta, denominado como OGLE-2016-BLG-1195Lb, se encuentra en el disco de la Vía Láctea y fue detectado a través de la técnica de la microlente.

  • Tiene aproximadamente la misma masa que la Tierra y orbita su estrella a la misma distancia que la Tierra el Sol. Eso sí, parece demasiado frío para albergar vida.


    Los científicos han descubierto un nuevo planeta con la masa de la Tierra, que orbita su estrella a la misma distancia que la Tierra orbita el Sol. El planeta es probablemente demasiado frío para ser habitable para la vida tal como se conoce debido a que su estrella es demasiado débil. Sin embargo, el descubrimiento se suma a la comprensión científica de los tipos de sistemas planetarios que existen más allá del Sistema Solar.

    "Este planeta 'bola de hielo' es el planeta de menor masa que se ha encontrado a través de microlente", ha comentado Yossi Shvartzvald, becario postdoctoral de la NASA con sede en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en Pasadena, California, y autor principal de un estudio publicado en la revista 'Astrophysical Journal Letters'.

    La microlente es una técnica que facilita el descubrimiento de los objetos distantes mediante el uso de las estrellas de fondo como linternas. Cuando una estrella cruza precisamente por delante de una estrella brillante en el fondo, la gravedad de la estrella en primer plano enfoca la luz de la estrella de fondo, haciendo que parezca más brillante.

    Un planeta en órbita alrededor del objeto de primer plano puede causar un parpadeo adicional en el brillo de la estrella. En este caso, el punto luminoso solo duró unas pocas horas. Esta técnica ha encontrado los exoplanetas conocidos más distantes de la Tierra, y puede detectar planetas de baja masa que están sustancialmente más lejos de sus estrellas que la Tierra del Sol.

    El planeta recién descubierto, denominado OGLE-2016-BLG-1195Lb, ayuda a los científicos en su búsqueda para averiguar la distribución de los planetas en la Vía Láctea. Una pregunta abierta es si existe una diferencia en la frecuencia de planetas en el bulbo central de la Vía Láctea en comparación con su disco, la región que parece una rosca que rodea el bulto. OGLE-2016-BLG-1195Lb se encuentra en el disco, así como dos planetas detectados previamente a través de microlente por el telescopio espacial Spitzer de la NASA.

    Los planetas, menos comunes en el centro de las galaxias

    "A pesar de que sólo tenemos un puñado de sistemas planetarios con distancias bien determinadas que están tan lejos de nuestro sistema solar, la falta de detecciones de Spitzer en el bulto sugiere que los planetas pueden ser menos comunes hacia el centro de nuestra galaxia que en el disco", ha señalado el astrónomo de JPL y co-autor del estudio, Geoff Bryden.

    Para el nuevo estudio, los investigadores fueron alertados al evento inicial de microlente por la encuesta con base en tierra OGLE (Optical Gravitational Lensing Experiment), administrada por la Universidad de Varsovia, en Polonia. Los autores del estudio utilizaron el Korea Microlensing Telescope Network (KMTNet), que operado el Instituto de Astronomía y Ciencias del Espacio de Corea, y Spitzer, para seguir el caso desde la Tierra y el espacio.

    KMTNet consta de tres telescopios de gran campo: uno en Chile, uno en Australia y otro en Sudáfrica. Cuando los científicos del equipo de Spitzer recibieron la alerta OGLE, se dieron cuenta de la posibilidad de un descubrimiento planetario. La alerta del evento con microlente tuvo lugar solo un par de horas antes de que los objetivos de Spitzer de toda la semana estuvieran a punto de finalizar, pero al final hizo el corte.

    Con ambos, KMTNet y Spitzer, observando el evento, los científicos tenían dos puntos de vista desde el que estudiar los objetos involucrados, como si dos ojos separados por una gran distancia estuvieran viendo lo mismo. Lo que tenían los datos de estos dos puntos de vista es lo que les permitió detectar el planeta con KMTNet y calcular la masa de la estrella y el planeta usando datos de Spitzer.

    "Estamos en condiciones de conocer detalles sobre este planeta debido a la sinergia entre KMTNet y Spitzer", ha concretado el profesor emérito de astronomía en la Universidad Estatal de Ohio, Columbus, Andrew Gould, coautor del estudio.

    ¿Orbita una estrella o no?

    Aunque OGLE-2016-BLG-1195Lb tiene aproximadamente la misma masa que la Tierra, y está a la misma distancia de su estrella como la Tierra del Sol, las similitudes pueden terminar ahí.

    OGLE-2016-BLG-1195Lb está cerca de 13.000 años luz de distancia y orbita una estrella muy pequeña, y los científicos no están seguros de si se trata de una estrella siquiera. Podría ser una enana marrón, un objeto semejante a una estrella, cuyo núcleo no es lo suficientemente caliente como para generar energía mediante la fusión nuclear. Esta estrella particular representa un 7,8 por ciento de la masa del Sol, justo en la frontera entre ser una estrella y no serlo.

    Alternativamente, podría ser una estrella enana ultra-fresca al igual que TRAPPIST-1, que Spitzer y los telescopios terrestres revelaron recientemente por albergar siete planetas del tamaño de la Tierra. Esos siete planetas se apiñan estrechamente en torno a TRAPPIST-1, incluso más cerca de lo que Mercurio orbita al Sol, y todos ellos tienen potencial para albergar agua líquida.

    Pero OGLE-2016-BLG-1195Lb, con una distancia a una estrella similar a la del Sol y la Tierra, sería extremadamente frío -probablemente incluso más frío que Plutón, que está en el Sistema Solar, de forma que se congelaría cualquier agua superficial. Un planeta tendría que orbitar mucho más cerca de la pequeña y débil estrella para recibir luz suficiente para mantener agua líquida en su superficie.

    Los telescopios terrestres disponibles hoy en día no son capaces de encontrar planetas más pequeños que este utilizando el método de microlente. Se necesitaría un telescopio espacial de alta sensibilidad para detectar cuerpos más pequeños en los eventos de microlente. El próximo telescopio de la NASA, el Wide Field Infrared Survey Telescope (WFIRST), que sí tendrá esta capacidad, tiene un lanzamiento previsto para mediados de la década de 2020.

    "Uno de los problemas de estimar el número de planetas que como este se encuentran ahí fuera es que hemos llegado al límite inferior de las masas de planetas que podemos detectar en la actualidad con microlente", ha concluido Shvartzvald, que agrega, en cambio, que "WFIRST será capaz de cambiar eso".



    lainformacion.com

Se ha conseguido crear el primer mapa de un puente de materia oscura que enlaza entre sí a galaxias. La imagen, un mosaico compuesto por fotografías de distintas zonas, confirma las predicciones de que las galaxias del universo están enlazadas entre sí a través de una red cósmica conectada por materia oscura que hasta ahora no había podido ser observada.

Los filamentos de materia oscura (en rojo) actúan como puentes cubriendo el espacio entre galaxias (en blanco) sobre este mapa del cosmos en colores falsos. (Imagen: University of Waterloo)

La materia oscura, una clase misteriosa de materia que constituye alrededor del 25 por ciento del universo (masa y energía), no brilla, absorbe o refleja luz. Tradicionalmente ha sido indetectable, excepto por sus efectos gravitatorios.

Durante décadas, los investigadores han estado prediciendo la existencia de filamentos de materia oscura entre galaxias que actúen como una superestructura parecida a una red que las conecte entre sí. El nuevo avance en la observación de la materia oscura permitirá conocer mejor a esta misteriosa forma de materia.

El equipo de Mike Hudson, de la Universidad de Waterloo en Canadá, utilizó una técnica llamada lente gravitatoria débil. Es un efecto que ocasiona que las imágenes de galaxias lejanas se vean distorsionadas ligeramente bajo la influencia de la masa de un astro que desde la Tierra resulta invisible, como un planeta, un agujero negro o, en este caso, materia oscura.

El equipo de Hudson combinó imágenes de lente gravitatoria de más de 23.000 pares de galaxias situadas a 4.500 millones de años-luz de distancia para crear un mosaico de imágenes o mapa que muestra la presencia de materia oscura entre las dos galaxias de cada par. Los resultados muestran que el filamento de materia oscura que hace de puente es más fuerte entre sistemas con menos de 40 millones de años-luz de separación.



ESO

Tras casi 13 años orbitando Saturno, la misión internacional Cassini-Huygens está a punto de abrir su último capítulo: la nave se irá sumergiendo cada vez más entre el planeta y sus anillos para finalizar con un espectacular descenso en picado hacia la atmósfera del planeta el día 15 de septiembre.  
El 22 de abril, Cassini efectuó con éxito su 127.º y último sobrevuelo de la mayor luna saturniana, Titán.

Esta maniobra permitió orientar la nave hacia la trayectoria de su Gran Final: una serie de 22 órbitas, de una semana cada una, que la acercarán al planeta y en las que irá atravesando sus anillos internos y su alta atmósfera. Hoy 26 de abril cruzará por primera vez el plano de los anillos. 

Con las repetidas inmersiones en esta región inexplorada, la misión concluirá su viaje en el que ha recopilado datos sin precedentes para responder a cuestiones fundamentales sobre el origen de Saturno y su sistema de anillos.  

Sobrevolando Titán

En 1997, la nave Cassini-Huygens comenzó un viaje de siete años a través del Sistema Solar, llegando a Saturno en julio de 2004. Algunos meses después, el orbitador Cassini liberó la sonda Huygens de la ESA, que aterrizó en Titán el 14 de enero de 2005: era la primera vez que se aterrizaba en el Sistema Solar exterior. 

La misión ha contribuido enormemente a nuestra comprensión del entorno saturniano, incluyendo el sistema de anillos y lunas del planeta gigante. 

Al combinar los datos recogidos por Huygens sobre el terreno y las observaciones realizadas por Cassini durante sus sobrevuelos de Titán, la misión reveló los procesos atmosféricos de esta luna y su evolución estacional, así como la morfología de su superficie y su estructura interna, que podría incluir un océano de agua líquida. 

Envuelta en una densa atmósfera de nitrógeno y cubierta en parte por lagos y ríos, Titán presenta un ciclo meteorológico e hidrológico con interesantes parecidos a los de la Tierra. No obstante, las diferencias son importantes: el componente clave de Titán no es el agua, como en nuestro planeta, sino el metano, y la temperatura es muy baja, de unos -180 °C en la superficie. 

A lo largo de sus 13 años de misión, Cassini ha cubierto aproximadamente la mitad de la órbita de Saturno, dado que el planeta tarda 29 años en dar una vuelta al Sol. Así, la nave ha sido testigo de dos estaciones en Titán, un objeto que puede brindarnos valiosa información sobre el pasado y el futuro de la Tierra.  

Emisiones en Encélado

Otro de los hitos de Cassini fue la detección de una columna de vapor de agua y materia orgánica que expulsaban al espacio una serie de fracturas calientes cerca del polo sur de la luna helada de Saturno, Encélado. Estos chorros salinos indican la presencia de un mar subterráneo de agua líquida pocos kilómetros bajo la superficie helada de esta luna, como confirmaron las mediciones de gravedad y rotación. 

Un reciente análisis de los datos recopilados durante los sobrevuelos de Encélado con el Espectrómetro de Masas para Iones y Partículas Neutras (INMS) también reveló la presencia de gas de hidrógeno en la columna, sugiriendo que las rocas podrían reaccionar con el agua cálida del fondo marino del océano subterráneo de esta luna. Esta actividad hidrotermal podría suponer una fuente de energía química para la vida, facilitando procesos biológicos no fotosintéticos similares a lo que se encuentran cerca de las fuentes hidrotermales en el fondo oceánico terrestre y que apuntarían a una potencial habitabilidad del océano de Encélado. 

Después de más de una década de revolucionarios descubrimientos, Cassini ahora se acerca a su final. Le queda poco combustible para corregir su trayectoria, por lo que se decidió cerrar la misión haciendo que se precipitara en la atmósfera saturniana el día 15 de septiembre de este año. Durante el proceso, Cassini se desintegrará, cumpliendo los requisitos de protección planetaria para evitar la posible contaminación de las lunas saturnianas que podrían albergar condiciones aptas para la vida.  

Órbitas del Gran Final

El Gran Final no solo constituye una forma espectacular de acabar esta extraordinaria misión, también proporcionará multitud de datos científicos únicos que no se habían podido recopilar durante las fases previas de la misión. Hasta ahora, Cassini no se había aventurado en la zona entre Saturno y sus anillos, por lo que las nuevas órbitas casi pueden considerarse una nueva misión. 

Estas órbitas cercanas se realizarán con una inclinación de 63 grados respecto al ecuador saturniano y ofrecerán observaciones de los anillos interiores y las nubes del planeta con una resolución nunca antes alcanzada. Las órbitas también permitirán examinar in situ el material de los anillos y el entorno de plasma de Saturno. 

Con su investigación radiocientífica, Cassini medirá el campo gravitacional de Saturno a tan solo 3.000 km de sus capas superiores de nubes, mejorando sustancialmente los actuales modelos de la estructura interna del planeta y los vientos de su atmósfera. Los científicos esperan que los nuevos datos también les permitan desentrañar la gravedad del planeta a partir de la minúscula atracción ejercida en la nave por los anillos, calculando así la masa total de los anillos con una precisión inaudita.  Las estaciones terrestres de la ESA en Argentina y Australia ayudarán a recibir los datos científicos de radio de Cassini, ofreciendo una serie de 22 pases de seguimiento durante su Gran Final

Las órbitas del Gran Final también permitirán examinar el campo magnético de Saturno a muy poca distancia. Observaciones anteriores han mostrado que el campo magnético es menor de lo esperado, con el eje magnético sorprendentemente bien alineado con la rotación del planeta. Los nuevos datos recopilados por el magnetómetro de Cassini arrojarán luz sobre los motivos de esto y sobre la ubicación de las fuentes del campo magnético, o bien si algo en la atmósfera saturniana ha impedido hasta ahora detectar correctamente su verdadero campo magnético.  

Cassini entre Saturno y los anillos

Mientras atraviesa el plano de los anillos, el Analizador de Polvo Cósmico de Cassini estudiará la composición de las partículas de polvo de distintas partes del sistema de anillos, mientras que el Espectrómetro de Masas para Iones y Partículas Neutras sondeará las capas de la atmósfera superior de Saturno para analizar las moléculas que escapan de la atmósfera y las moléculas de agua procedentes de los anillos. 

“Por fin hemos llegado a la última y más atrevida fase de esta misión sin precedentes, en la que la nave volverá a adentrarse en territorio desconocido”, señala Nicolas Altobelli, científico del proyecto Cassini de la ESA.

“Estamos deseando recibir el caudal de nuevos y fascinantes datos que Cassini nos transmitirá en los próximos meses”.  



esa



Un equipo de astrónomos ha encontrado evidencia de una estrella que orbita un agujero negro dos veces por hora. Esta puede ser la danza orbital más estrecha detectada hasta ahora entre un agujero negro y una estrella. 
Ilustración artística de la enana blanca y el agujero negro del sistema X9 en el cúmulo 47 Tucanae. Crédito: NASA/CXC/M.Weiss y A. Bahramian.

Este descubrimiento fue realizado utilizando los observatorios NuSTAR y Chandra de la NASA, y el conjunto Australia Telescope Compact Array (ATCA) de CSIRO.

La pareja estelar se encuentra en el cúmulo globular 47 Tucanae, un denso conjunto de estrellas a unos 14.800 años-luz de la Tierra.

Si bien los astrónomos han observado este sistema binario durante años, no fue hasta 2015 que las observaciones de radio con ATCA revelaron que probablemente el par contiene un agujero negro que le roba material a una enana blanca compañera, una estrella de baja masa que ha agotado la mayoría o todo su combustible nuclear.

Nuevos datos de Chandra de este sistema, conocido como X9, muestran que cambia su brillo en rayos X de manera regular cada 28 minutos, lo que probablemente es el tiempo que tarda la estrella compañera en completar una órbita alrededor del agujero negro. Los datos también muestran evidencia de grandes cantidades de oxígeno en el sistema, un rasgo característico de las enanas blancas. Por lo tanto, es posible que la estrella compañera sea una enana blanca que orbita el agujero negro a una distancia solo 2,5 veces la que hay entre la Tierra y la Luna.

“Esta enana blanca está tan cerca del agujero negro que el material está siendo arrancado de la estrella y dejado en un disco de materia alrededor del agujero negro antes de caer en él”, dijo el autor principal Arash Bahramian de la Universidad de Alberta en Edmonton (Canadá) y de la Universidad Estatal de Míchigan en East Lansing (EE.UU.). “Afortunadamente para esta estrella, no creemos que siga este camino hacia el olvido, sino que seguirá en órbita”.

Aunque la enana blanca no parece estar en peligro de caer o ser destrozada por el agujero negro, su destino es incierto.

“Eventualmente, tanta materia será arrancada de la enana blanca que terminará tendiendo solo la masa de un planeta”, dijo el coautor Craig Heinke, también de la Universidad de Alberta. “Si sigue perdiendo masa, la enana blanca podría evaporarse completamente”.

¿Cómo fue que el agujero negro obtuvo una compañera tan cercana? Una posibilidad es que el agujero se encontró con una gigante roja y el gas de las regiones exteriores de la estrella fue eyectado del sistema binario. El núcleo restante de la gigante roja se volvería una enana blanca, la que se convertiría en la compañera del agujero negro. La órbita del sistema se habría reducido a medida que se emitían ondas gravitacionales, hasta que el agujero negro comenzó a arrancar material de la enana blanca.

Las ondas gravitacionales producidas actualmente por el sistema binario tienen una frecuencia demasiado baja para ser detectada con el Laser Interferometer Gravitational-Wave Observatory (LIGO), que recientemente detectó ondas gravitacionales procedentes de la fusión de dos agujeros negros. Las fuentes como X9 podrían, potencialmente, ser detectadas con futuros observatorios espaciales de ondas gravitacionales.

Una explicación alternativa de las observaciones es que la enana blanca es compañera de una estrella de neutrones y no de un agujero negro. En este escenario, la estrella de neutrones gira más rápido a medida que saca material de una estrella compañera a través de un disco, un proceso que puede llevar a una estrella de neutrones a girar sobre su eje miles de veces por segundo. Algunos de estos objetos, llamados púlsares transitorios de milisegundos, han sido observados cerca del final de esta fase. Los autores del estudio no están a favor de esta posibilidad ya que los púlsares transitorios de milisegundos tienen propiedades no observadas en X9, tales como una variabilidad extrema en longitudes de rayos X y radio. Sin embargo, no pueden descartar esta explicación.

“Observaremos este sistema binario con detalle en el futuro, dado que sabemos poco sobre cómo debería comportarse un sistema tan extremo”, dijo el coautor Vlad Tudor de la Universidad Curtin el Centro Internacional de Investigación en Radio Astronomía en Perth, Australia. “También seguiremos estudiando los cúmulos globulares de nuestra galaxia para ver si podemos encontrar más evidencias de agujeros negros binarios muy cercanos”.

El estudio “The ultracompact nature of the black hole candidate X-ray binary 47 Tuc X9” fue publicado el 24 de febrero de 2017 por Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.



NASA

Hace tres años, unos astrónomos descubrieron que una galaxia enana ultracompacta contiene un agujero negro supermasivo, lo cual la convirtió entonces en la galaxia más pequeña conocida que albergaba un agujero negro de masa enorme. Lo hallado sugería que las enanas eran probablemente restos de galaxias mayores que fueron desprovistas de sus capas exteriores tras colisionar con otras galaxias más grandes. Ahora, el mismo grupo ha encontrado dos galaxias enanas ultracompactas más con agujeros negros supermasivos. Juntos, los tres ejemplos sugieren que hay agujeros negros en el centro de la mayoría de tales objetos, aumentando potencialmente al doble la cantidad conocida de agujeros negros supermasivos en el universo. Estos constituyen un alto porcentaje de la masa total de las galaxias compactas, apoyando la teoría de que las enanas son los restos de galaxias masivas despedazadas por otras mayores.

Los astrónomos midieron el movimiento de las estrellas usando el telescopio Gemini Norte situado en el volcán inactivo Mauna Kea, en Hawái. (Foto: Gemini Observatory/AURA)

Las dos galaxias enanas ultracompactas investigadas por el equipo de Chris Ahn, de la Universidad de Utah en Estados Unidos, se llaman VUCD3 y M59cO. El agujero negro de VUCD3 tiene una masa de 4,4 millones de veces la del Sol y supone hasta el 13 por ciento de la masa total de la galaxia. Por su parte, el agujero negro de M59cO tiene una masa de 5,8 millones de veces la del Sol y representa el 18 por ciento de la masa total de la galaxia.

En cambio, el agujero negro de la zona central de la Vía Láctea, el cual posee una masa de unos 4 millones de soles, parecida a las de esos agujeros, constituye menos del 0,01 por ciento de la masa total de la galaxia.



NCYT


A primeras horas del día 22 de abril, la misión internacional Cassini-Huygens sobrevoló de cerca por última vez la mayor luna de Saturno, Titán, quedando a unos 1.000 km de su atmósfera.

Lo que vemos aquí es una imagen sin procesar enviada ayer a la Tierra y tomada ese sábado a las 18:42 GMT. Es una de las muchas que pueden consultarse en el archivo de imágenes sin procesar de Cassini.

En el último sobrevuelo se aprovechó la gravedad de Titán para hacer que Cassini entrase en la fase final de la misión, a modo de preparativo para su Gran Final: una serie de 22 órbitas semanas durante las cuales la nave se adentrará entre los anillos interiores de Saturno y la atmósfera exterior del planeta. La primera de estas ‘inmersiones’ entre los anillos se produjo el miércoles.

En los próximos meses, Cassini llevará a cabo muchos otros sobrevuelos no selectivos en Titán y otros satélites naturales del sistema saturniano, aunque a distancias mucho mayores. Estos sobrevuelos no precisan de maniobras especiales: se deben a que las lunas se encuentran relativamente cerca del trayecto de la nave.

El 11 de septiembre tendrá lugar un último y distante sobrevuelo, que se ha dado en llamar el ‘beso de despedida’, ya que servirá para dirigir a Cassini hacia su trayecto de colisión con Saturno del día 15 de septiembre. Así, la misión concluirá de una forma que impedirá la posibilidad de futuros impactos en Encédalo, la luna saturniana potencialmente habitable, protegiéndola para su exploración futura.

El 25 de abril a las 13:30 GMT (15:30 CEST) tendrá lugar una rueda de prensa en la reunión de la Unión Europea de Geociencias en Viena, Austria, para prever el Gran Final y para celebrar los aspectos científicos más destacados de los increíbles 13 años de Cassini en Saturno.

Nuevos datos publicados el 24 de abril en Nature Astronomy muestran que, visto desde la órbita de Cassini, el lado nocturno de Titán presenta entre 10 y 200 veces más luz que su lado diurno. Los científicos creen que podría deberse a la eficiente difusión frontal de la luz solar por la extensa neblina de su atmósfera, un comportamiento que en nuestro Sistema Solar solo presenta Titán.

Cassini-Huygens es un proyecto conjunto de la NASA, la ESA y la ASI, la agencia espacial italiana.



esa

Esta asombrosa pareja de galaxias espirales de aspecto muy diferente, NGC 4302 y NGC 4298, ha sido fotografiada por el telescopio espacial Hubble de la NASA/ESA. La imagen captura a la perfección su brillo estelar y los rastros de polvo moteados de marrón. Esta espectacular demostración de las capacidades de Hubble ha sido publicada en conmemoración del 27.º aniversario del telescopio.

Desde su lanzamiento el 24 de abril de 1990, Hubble no ha dejado de revolucionar la astronomía. El telescopio, primer orbitador de su categoría, lleva 27 años explorando las maravillas del cosmos. Astrónomos y el público general han sido testigos de cosas nunca antes vistas en la historia y Hubble, además de revelar la belleza del espacio, ha demostrado ser un tesoro inigualable para los datos científicos.

Todos los años, la ESA y la NASA celebran el aniversario de Hubble con una impresionante imagen. La de este año muestra una pareja de galaxias espirales, denominadas NGC 4302 —aquí vista de lado— y NGC 4298. Se encuentran situadas a 55 millones de años luz, al norte de la constelación de Coma Berenices (La Cabellera de Berenice). La pareja, descubierta por el astrónomo William Herschel en 1784, forma parte del Cúmulo de Virgo, un conjunto gravitacional constituido por casi 2.000 galaxias.

NGC 4302, la galaxia mostrada de lado, es algo más pequeña que nuestra Vía Láctea. NGC 4298, que aparece inclinada, es aún menor: su tamaño es la mitad de su compañera.

En su punto máximo de acercamiento, las galaxias se encuentran separadas en proyección por tan solo unos 7.000 años luz. Dada su cercanía, los astrónomos se preguntan por su aparente falta de interacción gravitacional significativa, ya que entre ellas solo parece tenderse un leve puente de gas de hidrógeno neutro (no visible en esta imagen). En cambio, no aparecen las largas colas de marea ni las deformaciones en la estructura, típicas de las galaxias situadas a tan poca distancia entre sí.

Los astrónomos han detectado unas levísimas colas de gas procedentes de ambas galaxias y apuntando más o menos en la misma dirección, alejándose del centro del Cúmulo de Virgo. Plantean que la pareja es una adición reciente al cúmulo y que, en estos momentos, está cayendo hacia el centro de este y de su galaxia Messier 87, una de las más masivas que se conocen. Durante sus viajes, ambas galaxias están encontrando gas caliente — el gas intracúmulo— que, a modo de un fuerte viento, arranca capas de gas y polvo de las galaxias, formando así sus colas.

Tras 27 años en activo, Hubble sigue ofreciéndonos imágenes espectaculares del cosmos y, aunque se acerca la fecha de lanzamiento de su compañero, el telescopio espacial James Webb (JWST) de la NASA/ESA/CSA, Hubble no ha bajado el ritmo. Por el contrario, el telescopio sigue superándose y demostrando que le queda mucho por observar y muchos años de actividad. Los astrónomos, de hecho, están deseando tener funcionando los telescopios Hubble y James Webb al mismo tiempo para aprovechar sus capacidades combinadas en la exploración del Universo.


esa

El robot más antiguo de la NASA en activo en Marte, el Opportunity, está alejándose del sitio conocido como “Cape Tribulation” ("Cabo Tribulación"), un segmento del borde de un enorme cráter que ha explorado desde finales de 2014. Va rumbo al sur, hacia su próximo destino, el "Perseverance Valley" ("Valle de la Perseverancia").

“Rocheport”, una zona del borde del cráter Endeavour, vista por el robot Opportunity. (Foto: NASA/JPL-Caltech/Cornell Univ./Arizona State Univ.)
 
El equipo de científicos de la misión planea observaciones en el citado valle para determinar qué tipo de actividad fluida lo excavó hace algunos miles de millones de años: agua, viento o partículas minerales fluyendo lubricadas por agua.

El valle de la Perseverancia desciende de oeste a este cortando a través del borde occidental del cráter Endeavour. Este último tiene unos 22 kilómetros de diámetro, con un borde segmentado que ha dejado expuestas en la superficie a las rocas más antiguas de entre todas las investigadas en el Planeta Rojo desde que el Ser Humano comenzó a explorar ese mundo.

En los 68 meses desde que alcanzó el cráter Endeavour, el Opportunity ha explorado “Cape York”, “Solander Point” y “Murray Ridge” antes de alcanzar el Cabo Tribulación, hace unos 30 meses. “Cape Byron”, hacia el sur, contiene el valle de la Perseverancia y está separado del Cabo Tribulación por una franja de terreno más llano.

El Cabo Tribulación ha sido escenario de sucesos notables en la misión. En una región del Cabo Tribulación llamada “Marathon Valley”, se investigaron afloramientos rocosos que resultaron albergar minerales de arcilla, previamente detectados desde la órbita. También hubo algunas experiencias que encajan bien con el nombre Tribulación. El equipo de la misión ha tenido que enfrentarse con una pérdida de fiabilidad de la memoria “flash” no volátil del Opportunity desde 2015. Sin ella disponible, las observaciones diarias se pierden si no son enviadas el mismo día a través de radio a la Tierra.

Con más de 13 años transcurridos desde el inicio de una misión que originalmente debía durar tres meses en Marte, el Opportunity continúa siendo inesperadamente capaz de continuar explorando ese mundo.

El Opportunity y el nuevo robot marciano, el Curiosity, así como tres orbitadores de la NASA alrededor de Marte, y las misiones de superficie previstas para su lanzamiento en 2018 y 2020, forman parte todos de un patrimonio de exploración robótica que está ayudando a preparar el camino para el posible envío de humanos en la década de 2030.



NCTY

Se han obtenido imágenes del asteroide 2014 JO25 mediante la antena de 70 metros de diámetro de la NASA en el Complejo Goldstone de Comunicaciones de Espacio Profundo, en California (EE.UU.). Las imágenes revelan un cuerpo con aspecto de cacahuete que gira sobre sí mismo una vez cada cinco horas. Las imágenes tienen resoluciones de hasta 7,5 metros por píxel.

Mosaico de 30 imágenes del asteroide 2014 JO25, generado con datos de radar procedentes del radar especializado en observaciones del sistema solar, que la NASA tiene en el desierto de Mojave, en California. (Fotos: NASA/JPL-Caltech/GSSR)

El citado asteroide fue descubierto en mayo de 2014 por astrónomos de la red Catalina Sky Survey, cerca de Tucson, Arizona, un proyecto de la NASA en colaboración con la Universidad de Arizona.

El objeto ha pasado sin peligro junto a la Tierra, a una distancia de aproximadamente 1,8 millones de kilómetros, o unas 4,6 veces la existente entre la Tierra y la Luna. El encuentro es el más próximo que haya tenido con nuestro planeta en los últimos 400 años, y será el acercamiento máximo durante al menos los siguientes 500 años.

Shantanu Naidu, del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, en Pasadena, California, encabezó las observaciones en Goldstone.

El asteroide posee una estructura binaria de contacto, con dos lóbulos conectados por una región con la forma de un cuello. Las imágenes muestran vertientes planas, concavidades y topografía angular.

El mayor de los dos lóbulos del asteroide se estima que tiene unos 620 metros de ancho.

También se han llevado a cabo observaciones por radar del asteroide en el Observatorio de Arecibo, que la Fundación Nacional estadounidense de Ciencia tiene en Puerto Rico. Se están llevando a cabo otras adicionales tanto en Goldstone como en Arecibo.

Se han utilizado radares para observar cientos de asteroides. Cuando estos pequeños objetos sobrantes de la formación del sistema solar pasan relativamente cerca de la Tierra, el radar de espacio profundo se convierte en una técnica potente para estudiar sus tamaños, formas, rotación, rasgos superficiales y rugosidad, y para determinar de forma más precisa su trayectoria orbital.



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